Opinión

Semana intensa

Por: Teresa Guerra

SEMANA DE REVUELO. Desde el 1 de julio todo cambió, no solo fue sorpresivo el tsunami arrollador a favor de AMLO y Morena, que minimizó los votos y bancadas legislativas del PRI, PAN, PRD y MC, entre otros, sino que literalmente Andrés Manuel acaparó la agenda del quehacer político; después de la elección se reunió con Enrique Peña Nieto, y aún sin estar en funciones, ha dominado la arena política, tuvo reuniones con la élite empresarial, donde destacó la actitud lisonjera de algunos grandes empresarios, “el miedo no anda en burro” dirían algunos, y es que no es solo los privilegios que gozan integrantes de la élite empresarial, sino por las contribuciones fiscales que no pagan en México los propietarios de grandes capitales.

Antier AMLO se reunió con legisladores, gobernadores y alcaldes electos por Morena, presentó puntos interesantes de la agenda legislativa para el combate a la corrupción y la austeridad gubernamental; este jueves acudió con gobernadores congregados en la Conago, donde el tema principal de la agenda es la propuesta de quitarles el manejo de dineros federales a los gobernadores y transferirlos a la administración de un coordinador de delegados federales, que sería una nueva figura en los estados, la cual viene generando polémica por la concentración de poder y dinero que centralizará.

También AMLO se prepara para la visita este viernes de tres altos funcionarios estadounidenses, que vienen a verlo encabezados por el secretario de Estado, Mike Pompeo. AMLO despacha ya como si fuera presidente, sobre todo frente a un Enrique Peña Nieto postrado, aniquilado políticamente, disminuido y fracasado, por el peor resultado electoral que haya tenido el PRI en todos sus años de existencia. ¿O no?

TEMAS POLÉMICOS. Ante el gran poder que la ciudadanía otorgó a López Obrador, y frente a un escenario de mayoría legislativa en el Congreso de la Unión, en algunas entidades como Sinaloa, AMLO ha presentado propuestas que generan tempranas controversias. Su idea de eliminar las delegaciones federales en las entidades, como medida de austeridad republicana, es aceptable, pero tiene sus complejidades, y más si lo que se pretende es concentrar en una sola persona (coordinador de delegaciones) todo el poder del gobierno federal y el manejo de los dineros públicos. No solo va en contra del pacto federal, de la división de poderes y el federalismo, sino que se retornaría a un centralismo del poder que no es moderno, y que fue parte de lo que se combatió en las luchas armadas que se dieron en México a mediados del siglo 19.

Además, se ve mal que desde hoy los legisladores de Morena sean meros espectadores de las propuestas, aunque sean de López Obrador y haya sido él quien logró el triunfo contundente, se necesita el debate de ideas, el análisis reflexivo de las decisiones, el gobierno colegiado y un verdadero federalismo y división de poderes. ¿O no?

PARTIDOS ANIQUILADOS. Frente a un PRI y Peña Nieto paralizados por su debacle, ante un PAN, PRD, Verde y MC reducidos a su peor momento, con empresarios rendidos, las ideas y propuestas de AMLO no encuentran contrapesos. No la tiene al interior de Morena, menos en el PT, y aunque es temprano para hablar de cómo se reorganizarán las fuerzas, frente a temas trascendentes como los propuestos por AMLO, se ocupa de mayor reflexión, de un debate plural y mesurado, que analice la historia de México, así como los pros y contras de lo que se pretende. ¿O no?