Opinión

Senado: un ejercicio de prospectiva electoral

Por: César Velázquez

Una vez que prácticamente han sido definidos los candidatos al Senado por las coaliciones ya conocidas —excepto en el PRI, pero con la ausencia de la más competitiva de sus figuras— y el candidato independiente, propongo a los lectores hagamos un primer ejercicio de prospectiva electoral rumbo al primero de julio. Parto de la premisa de que será una elección altamente competida con tres candidatos en busca del tercio mayor, y un cuarto que estará en la pelea pero sin opciones reales de obtener el triunfo.

Partamos del siguiente dato: el padrón electoral de Sinaloa, según el árbitro de la contienda, es de 2 millones 136 mil 48 ciudadanos. Con una votación que se moverá entre el 60 y el 65 por ciento (en 2012 fue de 61.73 por ciento), acudirán a las urnas entre 1 millón 281 mil 600 y 1 millón 388 mil 400 electores. Ese será el universo a repartir entre los cuatro candidatos. Quien aspire al triunfo, tendrá que moverse en una horquilla de entre 350 mil a 400 mil votos. 

Mi impresión es que ninguna de las fórmulas asegurada esa cantidad de votos. En el caso del PRI, con candidatos a quienes los electores no les deben el voto, el aparato partidista tendrá que hacer la tarea, pero si la unidad se fractura, difícilmente bastarán las identidades duras, cada vez más difuminadas y con crecientes segmentos de lo que se conoce como electores switcher. Así, garantizar la unidad interna se erige como el principal desafío del priismo en la tarea de derrotar a sus adversarios.

En el caso de la coalición PAN-PRD-MC-PAS, la fuerza del partido local podría no ser suficiente para alcanzar sus objetivos. Al cuarto de millón de votos obtenidos en la elección de 2016, difícilmente un partido fragmentado puede agregar unos 150 mil sufragios, pues PRD y MC son fuerzas marginales. Tendrá que poner el extra para ser la locomotora de arrastre de partidos exangües.

Morena tiene un buen piso electoral. En 2006, López Obrador alcanzó 300 mil votos, aunque bajó a 268 mil en la elección de 2012. No es exagerado, sin embargo, apuntar que en estos años ha acrecentado ese caudal por razones muy diversas, lo que representa una excelente plataforma de su candidato al Senado para buscar el triunfo. Sus aliados son como aquello que decían del comandante sandinista Edén Pastora. 

Así es como advierto la correlación de debilidades de coaliciones y candidatos en la carrera hacia el Senado en estos momentos. Ya veremos si este escenario en el arrancadero se confirma o modifica en las semanas venideras. Hasta aquí.

¿Por qué somos como somos? Mi amigo Carlos Calderón Viedas, una de las más sólidas figuras intelectuales de Sinaloa, acaba de publicar su más reciente libro, Raíces del romanticismo sinaloense, con el sello de Creativos7 editorial, “una obra que no puede dejar de leerse porque en ella se encuentra uno de los secretos mejor guardados en esta tierra brava, bronca y romántica”.

Es un trabajo de rescate y de memoria histórica que atisba en el pasado para verlo e interpretarlo con ojos de futuro. Luego de su libro Huellas de modernidad en Sinaloa, este nuevo trabajo constituye otra vuelta de tuerca en busca de respuestas a esa cosa evanescente que podemos llamar la “identidad sinaloense”. Ah, además, Calderón Viedas es miembro del consejo editorial de la revista Politeia, y uno de sus más destacados colaboradores.