Opinión

Sentados en la infección

GUASAVE
Avatar del

Por: Moisés García

Amplios y populosos sectores citadinos están sentados sobre un peligroso y explosivo foco de infección, cuyas consecuencias podían resultar impredecibles y fatales para la salud pública ante la indiferencia total de las autoridades sanitarias, no sólo del estado sino por igual de las locales.

Ya lo hemos dicho, todo esto es producto del colapsado sistema de drenaje cuyas aguas negras brotan incontenibles por distintos puntos de la ciudad, contaminando terriblemente el ambiente, problema que sigue sin control.

Es verdaderamente increíble, pero más que eso, absolutamente criminal que no quieran darse cuenta ni la Secretaría de Salud, que encabeza el doctor Ernesto Echeverría, como tampoco la Dirección del ramo del municipio aparentemente dirigida por el doctor Jesús Antonio López Rodríguez, del potencial riesgo de epidemia que se cierne sobre los guasavenses.

Con ser muy grave de suyo los derrames de aguas negras que aparecen por donde quiera, no es lo más malo, porque lo peor es que la volatilidad de las heces fecales que producen las cada vez más escandalosas fugas del drenaje flotan en el medio ambiente, contaminando lo que encuentran a su paso.

Sin duda los casos más emblemáticos y espantosamente peligrosos para la salud de los guasavenses son localizados, uno sobre el bulevar Insurgentes, esquina con el Lázaro Cárdenas, y el otro por la avenida Reforma, casi al llegar al paso bajo nivel, que sin ser los únicos, sí pueden constituirse en las fuentes de mayor riesgo.

Y es que en el primero de los puntos, a escasos tres o cuatro metros del derrame de aguas negras y consecuente esparcimiento de las heces, funciona una taquería al aire libre, mientras que en el otro sector opera un popular restaurante que se encuentra en la misma circunstancia infecciosa.

Ya se imaginará los grados de contaminación a los que están expuestos los alimentos que se expenden en ambos negocios y son consumidos sin tener en lo absoluto ninguna revisión sanitaria por parte de las dependencias obligadas a cuidar con la ley en la mano la salud pública.

Sin ser médicos, como se ufanan, Echeverría Aispuro y López Rodríguez, cualquier simple mortal está consciente de la potencialidad de que se registre ya no una epidemia, sino la proliferación de enfermedades como el cólera, la tifoidea, hepatitis y las que usted quiera y guste sumarle que tengan que ver con las bacterias que originan las aguas negras.

Pero sin adentrarnos en detalles médicos sobre lo que podría ocasionar, repetimos es una criminal omisión de las autoridades de Salud lo que permiten, ya que ni siquiera el intento han hecho por al menos ordenar el cierre o reubicación temporal de los negocios que involuntariamente pueden convertirse en fuente dispersora de las infecciones, los que insistimos no son los únicos, pues por todas partes hay fugas.

Lo decimos porque está visto que ni Echeverría Aispuro ni López Rodríguez pueden tocar ni con el pétalo de una recomendación a la Jumapag para que, si es incapaz de resolver de fondo el problema, cuando menos lo controle, como se había venido haciendo en el trienio anterior.

Por cierto, quién sabe qué está pasando dentro del equipo operativo de la Junta de Agua Potable que hoy no ha podido hacer lo que antes sí podía; es decir, mantener a límites tolerables las deficiencias del servicio. Creo que necesita una revisión a mano por parte del alcalde.