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Opinión

Septiembre, definiciones en MLB

Por: José Carlos Campos

CERROJO.- Pocos juegos ya para que concluya el rol regular en las Grandes Ligas y de lo que se ve, sobrada expectación por saber el desenlace que se tendrá para armar, primero, los duelos de “comodín” y luego, las “llaves” para amarrar las respectivas series de playoff en las ligas Americana y Nacional. En la Americana las cosas se pintan de todo listo, con Boston, Cleveland y Houston, listos para ser llamados campeones divisionales mientras que “cantado” el tiro entre Yankees y los Atléticos de Oakland para disputar el puesto de “wild card”. Merecida la llegada de los Atléticos a esta instancia luego de una formidable campaña en la que pocos daban un peso por ellos, con un roster (al modo) de bajo presupuesto pero lleno de talento. Con ellos, un Kris Davis con una temporada de cifras nivel MVP (43 jonrones ,115 producidas) y buen pitcheo bastante parejo. Desafortunadamente se les lesionó Sean Manaea, quien además de ser su mejor lanzador en ganados, lucía para ser su abridor en ese juego de “comodín” ante los Yankees. Chuco que derecho, y siendo Medias Rojas, Indios y Astros muy buenos equipos, quien llegue a ocupar ese cuarto puesto será un dolor de muelas para quien sea. Que si nos adelantamos con nuestra opinión, de la Americana emergerá el favorito de la lógica para ganar la serie mundial 2018.

NACIONAL.- Las cosas no se ven tan definidas en el viejo circuito, sobre todo mostrando una división Oeste tan competida y en la cual al menos tres equipos están en la puja. En la Este, el inopinado líder Bravos de Atlanta, sorpresa estilo “caballo negro”; en la Central, los Cachorros de Chicago sufriendo pero adelantados dos juegos y medio sobre los también sorprendentes y bien armados Cerveceros de Milwaukee, mientras que en la Oeste se armó la zafacoca: Rockies, Dodgers y Diamondbacks en la pelea por el liderato y por el spot por el segundo puesto de comodín. O sea, que ahí en la Nacional, Cerveceros irán contra el sublíder de la Oeste y el ganador, contra Cachorros. Un camino nada fácil.

VERANO.- Mientras, en otro nivel, camina la postemporada de la Liga Mexicana de Beisbol y desafortunadamente no sobre los mejores rieles. Cuando no les llueve les llovizna y de remate los estadios son aquejados por las bajas asistencias, esas que no se curan ni con las transmisiones de Facebook o de Cinépolis Click. (El sábado, en Monterrey, 5782 aficionados; el domingo, en Nuevo Laredo, 3 mil 202, y en Oaxaca, 1575. ¿Fue el desfile o el hartazgo?). En lo deportivo, lógica pura de que Acereros de Monclova haya eliminado en cinco juegos Tecolotes de Dos Laredos, los Diablos la vieron poco complicada ante Pericos, Sultanes a uno de echar fuera a Toros y sorpresa que Guerreros tenga contra la lona a los Leones. Se perfilan en la víspera las series de final de zona de este torneo de clausura: en la zona Norte habrá una muy buena serie entre Acereros y quien gane de Sultanes y Toros y en la Sur… bueno, apenas que Leones ganen los dos juegos en Mérida para que no quede anclada una serie a la que rodea el morbo, Guerreros-Diablos.

COMBO.- Por más que se diga que el deportivismo, que la honestidad o que la ‘madreseca’, que se enfrenten dos equipos propiedad de un mismo dueño ya de entrada es mala señal. Que se le explique al nuevo aficionado cómo es que se permite en LMB esta situación para que arranque una que otra carcajada de burla. Ya no pensemos en lo que se piense o diga a nivel internacional al saber que un duelo en estos niveles se da entre clubes “multipropiedad”. Que si la LMB reclama seriedad para sí, queda muy lejos de merecerla. Claro que hay un sector de leales a la causa que se emocionen y hasta intenten disipar las sombras de sospechas y dudas. Hacen bien aunque la intentona no tenga éxito. Que Alfredo Harp aparezca en el Fray Nano con la cachucha de Diablos y en el Vasconcelos con la de Guerreros será imagen que lejos de ganar el aplauso podría generar algo parecido a la ironía burlona. El papá viendo retozar a los hijos, a sus criaturas del alma. Cuanta ternura.

Así nos vamos.