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Ser padres es aún más complejo

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Pensar hace años en romper la barrera de la infertilidad era como un sueño, algo imposible incluso para las familias adineradas, pero hoy que los avances tecnológicos y científicos han revolucionado la medicina en esta área, las posibilidades de ser padres para toda pareja con complicaciones de esta naturaleza son cada vez más amplias y efectivas, claro, con los riesgos secundarios que estos esfuerzos implican.

Y es que, de inicio, someterse a un tratamiento de este tipo demanda una inversión que de acuerdo con especialistas en fertilidad va desde los 15 mil hasta los 100 mil pesos o un poco más, eso sólo en el rubro económico, porque en el aspecto de la salud la mujer se lleva la peor parte, pues se somete a estudios y cirugías que muchas veces resultan dolorosas y riesgosas, además de la enorme posibilidad de tener un parto múltiple, muy comunes en estos casos, en donde las probabilidades de riesgo para la mamá y para los fetos son muy elevadas.

Aún así, no hay mamá que habiendo pasado por todo este proceso se muestre arrepentida, pues todas coinciden en que la dicha de convertirse en madre, contra todos los pronósticos, supera cualquier cosa y es el premio al esfuerzo.

Estadísticas del sector salud estiman que al menos el 15 por ciento de la población en general padecen algún factor de infertilidad, para quienes la única opción es someterse a un tratamiento especializado, con la debida aclaración que este problema engloba a la pareja y no solamente a la mujer como se creía hace años. Ciertamente no todas las parejas cuentan con los recursos para ello, lo que convierte a esta posibilidad de ser padres es una alternativa restringida.

Por fortuna, hoy en día, el sector salud público cuenta con especialistas muy capaces que han contribuido a cristalizar el sueño de ser padres a muchas familias de escasos recursos, médicos cuyo espíritu de ayuda hace honor al Juramento de Hipócrates, sin embargo, habría que decir también que si los interesados no recurren a una clínica o a especialista confiables, pueden recibir sólo falsas esperanzas aun cuando su caso sea salvable.