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Opinión

Si es pasión que se les borre...

GUASAVE
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Por: Moisés García

Es evidente que el balneario Las Glorias, luego de ser devastada por las impetuosas marejadas del Océano Pacífico, necesita con urgencia una cirugía mayor, operación que sólo puede ejecutar a través de su Fondo de Desastres, el gobierno federal.

La destrucción que en los patrimonios de decenas de guasavenses deja a su paso el embravecido Mar de Cortés no es cosa menor; los daños es hora que no se han podido cuantificar con precisión y en algunos casos será difícil resarcirlos.

Las administraciones públicas de Mario López Valdez y Armando Leyson, en verdad es poco lo que podrán hacer para acudir con un auxilio efectivo a los damnificados, lo que no implica desde luego que vayan a quedarse con los brazos cruzados ante el desastre.

De hecho, ha sido a instancias del alcalde que el gobernador se apersonara en la zona arrasada por la naturaleza para que, aquí sí que a "vuelo de pájaro", (llegó en helicóptero) literalmente, se diera cuenta de la dimensión del problema, para enseguida, constatarlo en la playa, cuyo oleaje lo hizo poner pies en polvorosa.

En sus declaraciones a los medios López Valdez no fue optimista en cuanto al resultado de las gestiones que realizará para bajar inversiones de apoyo a la desastrada comunidad costera, y si bien no lo dijo por lo claro, insinuó que el asunto ya está planteado, pero que, al modo, no ha habido respuesta.

Lo que sí dejó muy claro es la posibilidad de que el gobierno federal, aun cuando declare zona de desastre a Las Glorias, sólo les tire con algunos apoyos materiales, que no resuelven de fondo lo que ocasionaron las arrasadoras aguas.

Puede ser que ambos gobernantes, López Valdez y Leyson, tengan toda la voluntad de ayudar a los vecinos y empresarios del centro recreativo, pero la verdad es que cuentan con muy poco margen de maniobra para disponer de recursos suficientes que al menos palíen las necesidades más elementales. En los dos casos, la situación económica no es la mejor por la que atraviesan.

Ahora bien, esperar que el gobierno de Peña Nieto se desviva por atender la desgracia de los de Las Glorias y priorice sobre todos los demás problemas que también en otros lugares provocó "Norbert", es tanto como confiar en que le pongan aire acondicionado a la ciudad.

Y no se habla de memoria. Ahí están los damnificados del huracán "Manuel", que el año pasado por esta época pegó en el centro de Sinaloa, como ejemplo más vivo de la displicencia oficial para ayudar a los estados en caso de desastre.

A casi 12 meses de haber sufrido los embates del fenómeno natural en Culiacán y Navolato, apenas acaban de aterrizar miserables cinco mil pesos para cada una de las víctimas, lo que representa una burla, sobre todo para aquellos grupos marginales que fueron los más, a los que el ciclón dejó en la inopia.

Entonces una sugerencia a los que perdieron todo en Las Glorias. Será mejor que esperen sentados frente algún suculento platillo de los que acostumbraban vender a los paseantes, a que llegue la ayuda del gobierno federal, o dicho en otras palabras, si es pasión que se les borre y si es amor que se les olvide.

Expectativas. Curiosamente el secretario de la Presidencia, Noé Molina, se ha hecho notar en los ámbitos políticos gracias a la discreción y bajo perfil, sin estridencias ni protagonismos con los que activa la operación de los asuntos más importantes de la agenda del alcalde Armando Leyson.

De hecho se ha convertido en un interlocutor válido en varias vertientes de la actividad pública, por lo que los panistas no deben perderlo de vista para los ya próximos movimientos partidistas en los que necesariamente se involucrarán.