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Siete meses

LOS MOCHIS

Los jubilados y pensionados del Ingenio Los Mochis viven de milagro, ya que tienen siete meses de no recibir el pago por parte de la empresa que padece una crisis severa de la que no puede salir.

El problema no es solo de ellos, sino que trabajadores fueron despedidos porque reclamaban su derecho a recibir el salario que no se les entregaba, por lo que tienen un plantón permanente en la factoría.

Incluso, es tan grave la situación de la industria azucarera que aparentemente los propios empleados o exempleados empezaron a "llevarse" las piezas de la fábrica para obtener recursos y mantener a sus familias.

No se justifica que empiece la "rapiña" o robo en la industria porque la lucha la deben de dirigir por la vía legal, algunos de los cuales ya lo hicieron.

Sin embargo, otros no lo entienden de esa manera por lo que se hacen justicia por su propia mano, lo que es peligroso en virtud de que si se les demuestra podrían ir a la cárcel.

Así, les saldría peor el remedio que la enfermedad. En igual de resolver el problema se les agudizaría en lo personal y la familia.

Pero lo dramático es lo que están pasando algunos trabajadores jubilados y pensionados que en su desespero por las deudas y que no tienen ni para comer, tomaron la decisión de vender sus propiedades. Uno de ellos es José Molina Galaviz, con domicilio en la colonia 12 de Octubre, quien ya puso en venta su casa.

Al problema de los trabajadores no se le ve solución porque los dueños de la factoría van a cuidar para ellos los recursos que les ingresen.

Ya se vio con la venta de terrenos al gobierno estatal y con el apoyo del Ayuntamiento. Sólo ilusionaron a los productores, a los trabajadores y a sus acreedores de que les iban a pagar.

No va a cambiar nada. La venta de terrenos del ingenio no va a dirigirse al pago de los trabajadores, sino para los empresarios que lo único que tienen son promesas de pago. Lejos están aquellos días de cuentas alegres de instalar el ingenio fuera de la ciudad. En esas condiciones, lo que urge es una decisión final en el conflicto.