Opinión

Sin más opciones

Por  Jorge Luis Lozano

A principios del año, cuando Andrés Manuel López Obrador hizo su primera visita como presidente de la República, encomendó al senador Rubén Rocha Moya la atención del problema de desplazados.

Se creyó que habría un cambio en esa política de omisión que ha prevalecido en el Gobierno estatal y municipales. Sin embargo, no hubo ninguna mejora ara la situación de los cientos de familias refugiadas en Mazatlán y otros municipios por temor a la violencia. Cuando mucho hubo dos reuniones con diputados locales, federales y funcionarios en las cuales las familias expusieron su difícil situación.

De ahí en fuera, el problema solo ha crecido. Las invasiones en Villa Unión crece por el arribo de más familias que huyen de Concordia amenazadas por grupos armados. De acuerdo con algunos de los coordinadores, suman cerca de 420 personas las desplazadas de Concordia y Rosario, principalmente. A nivel estatal se estima que son mil 800 familias las que han abandonado sus casas en la zona alta de Sinaloa por el asedio de la delincuencia organizada.

Ayer, una comisión de desplazados acudió hasta Mazatlán para contactar a la primera dama del país, Beatriz Gutiérrez Müller, y así lo hicieron. Los afectados le entregaron un pliego petitorio a la esposa del presidente de la República.

En suma le piden apoyos urgentes para la vivienda que les permitan iniciar una nueva vida en Villa Unión o las ciudades. 

Y es que los desplazados lo que menos quieren es regresar a sus pueblos en las condiciones en las que ahí se vive, con la presión permanente de los grupos armados. 

Le expusieron que recurrían a ella, porque el Gobierno estatal los ha dejado desamparados y sin opciones más que la de recibir despensas y colchonetas.