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Opinión

Sin quien los acompañe

SAPIENZA
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Por: Emmanuel

La operación Margen Protector dejó clara una cosa: la superioridad israelí sobre los terroristas de Gaza. Israel pudo muy bien actuar con mayor rapidez y haber eliminado por completo el arsenal de los palestinos, pero a un costo muy alto. No sólo por la pérdida de vidas humanas de los soldados israelíes, al adentrarse vía terrestre en terrenos controlados por los palestinos, sino por todo lo que está en juego. Israel peleaba contra un grupo terrorista, y quizá la renuencia de su dirigencia a adentrarse con mayor intensidad se debiera a que una vez que Hamás hubiera sido aniquilado, se abrieran dos, tres o más frentes. El ayatolá iraní Alí Hosseini Khamenei ha estado instando al mundo árabe, concretamente al grupo terrorista Hezbolá, a que se una en la guerra palestina contra Israel. Hezbolá tiene 10 veces más armamento, de mayor alcance y de mayor precisión que Hamás, y nada garantiza que en un momento dado no intervenga en cualquier conflicto que surja. Pero, aun después de que Israel eliminara a Hamás a un costo más alto en vidas de soldados israelíes, la opinión pública de Israel podría volverse en contra de sus autoridades por el alto costo en vidas humanas, un capital político que no pueden desperdiciar porque, después de todo, hay una amenaza más fuerte para Israel de la que significa Hamás. Dicha amenaza es Irán, que continúa con su programa nuclear y cuya finalidad es eliminar a Israel del mapa. Por lo tanto, no es deseable acabar ese capital político en un conflicto, pues, después de todo y pese al pavoneo de Hamás, el grupo ha quedado lo suficientemente dañado ante la opinión pública de la Franja de Gaza como para, tal vez, permitir en un futuro próximo el retorno de la autoridad palestina de Mahmoud Abbas tras haber perdido el poder en Gaza en 2007. Por tanto, son varios factores los que pudieron haber compelido a las autoridades israelíes a no actuar de manera drástica como lo hicieron en la Guerra de Seis Días, en la que en menos de una semana barrieron con las tropas árabes de Egipto, Siria y Jordania. Hoy la situación es distinta en cierto modo, y las autoridades israelíes desean tener un capital político para cuando sea necesario enfocar las tropas hacia el lado contrario y detener el programa nuclear de Irán, pues, están conscientes, que seguramente tendrán que actuar solos, sin ninguna otra nación que los acompañe en esta empresa.