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Sinaloa: corte de caja ante la disyuntiva electoral del 2018

El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, es un personaje atípico en la escena pública, que arribó al máximo cargo de poder en el estado limpio en más de un sentido. 

Carecer de una historia de filias y fobias, por ejemplo (a diferencia del común de los actores políticos), jugará a su favor ante el primer gran reto electoral que ya tiene enfrente y que le llega por partida doble, más bien múltiple: los comicios concurrentes del año próximo. 

El gobernador se encuentra en condiciones de poder elegir con absoluta ecuanimidad a los cuadros más rentables para las candidaturas, ajeno a la presión que implican las relaciones de afecto, la atadura de las complicidades e inclusive los grupos, dado que él mismo carece de uno. 

Para un hombre que sabe de números, la selección deberá ser una operación tan sencilla como revisar el potencial de votación, medible a través de las cada vez más avanzadas técnicas del marketing.

Nada más práctico para resolver la encrucijada que hoy se presenta para el partido al que le toca rendir cuentas, puesto que es el que lo llevó al poder. La crisis del PRI, lejos de verse atenuada con los errores de Morena, del PAN y del PRD, tiende a incrementarse en el país entero.

Que Sinaloa se haya levantado como uno de los escasos bastiones de triunfo para el PRI en 2016 poco significará dos años después, ante el paradigma del 1 de julio del 2018. 

Una operación matemática como base del proyecto a emprender en aras de obtener votos es la ruta trazada por Quirino Ordaz, si nos atenemos a la señal que manda su alianza de facto con el PAS. A estas alturas es un hecho. Tuvo el gobernador la madurez mental y el pragmatismo de dejar de lado el hecho de que Héctor Melesio Cuen Ojeda fue su principal contendiente en las urnas el año pasado. Eligió tenerlo de su lado y no enfrentarlo como enemigo. 

Con esa inteligencia y desapasionamiento, es de suponerse, habrá de dar los pasos que siguen: la integración de un grupo de candidatos cuya principal característica sea su capacidad para atraer votos.

Las dos principales estructuras políticas del estado, que son la del PRI y la del PAS, irán de la mano, y eso adelanta un escenario inicial de ventaja. El factor determinante que sigue son los nombres. 

Además del propio Cuen, cuya primera condicionante para la alianza es ir como candidato al Senado de la República, se perfilan desde el centro del país personajes como David López Gutiérrez y Heriberto Galindo, por su relación con los controles del poder en México, a quienes ahora se agrega Gloria Himelda Félix Niebla, la sinaloense del momento en los planos estelares de la política nacional. Ayer fue elegida para presentar, en nombre de los 203 diputados federales del PRI en la máxima tribuna de la nación, la propuesta para eliminar el «pase automático» de procurador a fiscal general de la República.

Números; es decir, votos producto de un sistemático cuanto intenso trabajo «de tierra» a lo largo de años, ofrecen en Sinaloa figuras como Gerardo Vargas Landeros, Sergio Torres Félix, Aarón Rivas Loaiza y otros que están vivos y actuantes en el ánimo popular. 

Son los cuadros probados del priismo, los que igual saben disciplinarse que dar pelea al contrario, organizar multitudes y, sobre todo, llenar urnas. 

La ecuación perfecta que busca Quirino Ordaz está resuelta. Es el equipo que juega en su cancha y se encuentra, con seguridad, al pendiente de que su capitán, el gobernador, lance la voz de arranque.