Opinión

Sinaloenses involucrados en el drama tras accidente en Puebla

Por  Luis Enrique Ramírez

Adolfo Rojo Montoya. Foto: EL DEBATE

Adolfo Rojo Montoya. Foto: EL DEBATE

Un sinaloense, el fiscal general de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, se encuentra a cargo del trabajo más delicado respecto al suceso político-policial más relevante del año en el país: la investigación del accidente aéreo en el que perdieron la vida la gobernadora Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, este 24 de diciembre.

Higuera encabeza la fiscalía poblana desde el 11 de septiembre. Nació en Estación Colorada, sindicatura de Culiacancito, en 1955. Fue procurador de Justicia de Sinaloa en el sexenio de Juan S. Millán.

El PAN nacional en pleno, como fuerza política más agraviada (en virtud de ser el partido al que pertenecían los personajes finados), solicita la intervención de instancias internacionales en la investigación del caso, y el Gobierno federal muestra apertura a tal exigencia. 

En tanto eso sucede, Gilberto Higuera continúa a cargo de los peritajes del siniestro, en cuya investigación también participan las corporaciones federales.

El lunes, a las 14:40 horas, se desplomó el helicóptero en el que viajaba el matrimonio Moreno Valle-Alonso en Santa María Coronango, uno de los 217 municipios de Puebla.

Martha Érika Alonso Hidalgo y Rafael Moreno Valle Rosas contrajeron nupcias en 2004. El abuelo de Rafael Moreno Valle, del mismo nombre, fue gobernador durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.

Apenas el 1 de septiembre de este año, Moreno Valle Rosas había rendido protesta como senador de la República por segunda ocasión. Fue integrante de la Cámara Alta del 2006 al 2010, cuando solicitó licencia para contender por la gubernatura, al frente de una coalición integrada por PAN, PRD, Convergencia y Nueva Alianza. 

Moreno Valle fue uno de los tres candidatos que sorprendieron hace ocho años, junto con Mario López Valdez en Sinaloa y Gabino Cue en Oaxaca; provenientes del PRI, renunciaron a su militancia y triunfaron con amplio margen como abanderados de alianzas opositoras en los comicios del 2010. 

En el caso de Moreno Valle, su renuncia al PRI se dio desde su ascenso al Senado, cuando se inscribió en el PAN. La coalición que lo llevó a la gubernatura fue la única en la que tuvo participación la maestra Elba Esther Gordillo con su partido, el Panal, hoy sin registro.

Al término de su periodo en 2017, Moreno Valle impulsó a su esposa, sin trayectoria política, para sucederlo. Tras el breve periodo del gobernador siguiente, Tony Gali (22 meses), lo logró luego de una intensa controversia en tribunales contra el candidato de Morena, Manuel Barbosa.

Tras el fallo final en su favor, Alonso se apresuró en organizar su toma de protesta, el primer minuto del viernes 14 de diciembre, en el Tribunal de Justicia, y no en el Congreso del Estado, de mayoría morenista. Representantes de todas las fuerzas políticas (incluyendo ocho gobernadores) atestiguaron el acto, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador la desairó no solo con su inasistencia, sino al no enviar a representante alguno del Ejecutivo federal.

Diez días alcanzó Martha Érika a despachar como gobernadora. La tragedia que acabó con su vida de manera sorpresiva envuelve a Puebla en una convulsión política que alcanza al resto del país por las características de su muerte y por la trascendencia de su esposo, favorito para contender por el PAN en las elecciones presidenciales del 2024.

El poder de Moreno Valle estaba presente en Sinaloa, donde el grupo que controla al PAN estatal, a cargo de Adolfo Rojo Montoya, el Popo, se definió en su favor durante el proceso interno del presente año, donde el poblano figuró como precandidato a la Presidencia de la República.

La demostración de fuerza que dio Moreno Valle al arrebatar al partido de AMLO la gubernatura de Puebla elevó aquí los bonos de Rojo Montoya y compañía. Hoy, como en el resto de la escena política nacional, el futuro de los Popos se antoja incierto.