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Opinión

Sistema becario

Por: Marco Antonio Berrelleza

Debido al apoyo que la Universidad Autónoma de Sinaloa dio al movimiento estudiantil de 1968, de septiembre a diciembre de ese año la institución tuvo serios problemas para recibir el subsidio federal, el estatal y el 10 por ciento del impuesto que Pro-Universidad que entregaban los ayuntamientos de los municipios. Incluso, ante tal actitud, el rector Rodolfo Monjaraz Buelna amenazó con renunciar si esa decisión resolvía el problema.
Más tarde, el gobernador Leopoldo Sánchez Celis declaró en una conferencia de prensa que estaba arrepentido de haberle otorgado la autonomía a la Universidad. En esa ocasión expresó con enojo que el subsidio de la institución sería entregado en forma de becas, para lo cual pretendía cambiar la ley orgánica de la UAS. Así aparecía el llamado Sistema Becario.
La pretensión del gobierno del estado fue rechazada por el Consejo Universitario en noviembre, y se nombró una comisión para participar en las discusiones del Congreso del Estado, sobre la referida ley; para estas fechas los estudiantes ya habían regresado a clases. Discutida la propuesta por universitarios y diputados, se consensó la no aprobación. Sin embargo, la siguiente legislatura sorpresivamente aprobó decreto contrario el 29 de diciembre de 1968, mismo que fue publicado, para su vigencia, en el periódico oficial el día siguiente.