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¡¡Son los mismos!!

GUASAVE

Guasave.- En la cama y en la cárcel se conocen los amigos, es un socorrido refrán en el argot popular para medir la ingratitud o en todo caso la profesión de la amistad y el temple de la naturaleza humana.

Y efectivamente es en los trances de la enfermedad y la desgracia donde se enseñan los afectos y es ahí precisamente cuando se pone de manifiesto la congruencia entre el decir y el hacer.

A la política y los políticos de algún modo se podría aplicar, parafraseado, el mismo dicho, porque en el caso del Partido Acción Nacional, "en el poder y con poder es cuando verdaderamente se conoce a los panistas".

Los sinaloenses empezaron a conocerlos ya envestidos de autoridad y sus actitudes distan mucho de sus poses de campaña y sus discursos de su época de oposición, pues si las neuronas no traicionan, entre sus premisas incluían dar transparencia al ejercicio de gobierno.

Sin embargo, quién habría de decirlo, los panistas son los primeros en guardar silencio cuando se discuten públicamente presuntas irregularidades y la opacidad de la administración que ellos abanderan y sobre la que abundan los cuestionamientos, después de que en anteriores sexenios eran los más vitriólicos críticos del poder priista.

No existe mucha diferencia si se trata de callar y solapar en cuanto al autoritarismo de administrar a hurtadillas y los conciliábulos que armaban los priistas para tratar los asuntos de interés social, al modo con el que "su gobierno se ha venido conduciendo desde que se estrenó como tal.

En lugar de haber empezado, como lo prometieron desde la campaña, de impulsar una nueva y sana relación entre mandatarios y mandantes para hacer más claro el desempeño oficial, se acogen a las mismas mañas que practicaban los priistas, exhibiendo su absoluta cerrazón política.

De los del PRI, ni hablar: "perro que come huevo, ni aunque le rompan el hocico" y sus desplantes de gobernar en la oscuridad ya no asombran, pero los del PAN deberían ser un poco más sensatos en sus conductas y aprovechar la oportunidad que les brindaron los sinaloenses para que cambiaran el estado de cosas que prevalecen, no para que ejercieran un continuismo corregido y aumentado.

Creo que a medio camino de la administración todavía es tiempo de hacer un alto y reflexionar para no seguir alimentando las suspicacias y sospechas de que el panismo como gobierno se ha convertido en el símil de los priistas.

Si no, de lo contrario de la misma manera que el PAN logró penetrar en el ánimo de la ciudadanía para derrotar a sus acérrimos adversarios hace cuatro años, del mismo modo puede revertírseles la confianza que les dieron para que cambiaran lo que estaba mal en el ejercicio del poder público en manos de los tricolores.

Que no los pierda la soberbia, ni crean que ganaron Sinaloa, ha sido producto de la profesión a su praxis ideológica, ni plataforma de principios (?), tampoco del fervor partidista, sino más de la fincada esperanza en que no serían igual a los del PRI para gobernar.

Si eso se les ha olvidado y dan la impresión a la sociedad que apoyó al panismo, de que finalmente son comparsas de las cosas impropias que se hacen en "su gobierno", pierden de vista algo de fondo: que la gente quiere cambios reales y no "espantatontos" que pretendan sorprender con la simulada imagen de garantes de la moral, cuando en la práctica son la antítesis de las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal.