Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Suárez y Colosio

Adolfo Suárez y Luis Donaldo Colosio podrían haber tenido algunas semejanzas, pero parece que sólo coincidieron en el día su muerte, el 23 de marzo, el primero en 2014 y el segundo en 1994, hace ya 20 años. Suárez murió a los 81 años después de una larga enfermedad; Colosio fue asesinado a los 44 años. Sin embargo, el contraste entre estos dos políticos no deja de ser paradójico y, al mismo tiempo, sirve para entender qué sucedió con la democracia en España y en México.

Suárez es considerado como el "forjador de la democracia", en palabras de "El País", y Colosio es hoy la figura más venerada dentro del PRI. El político español tuvo un trayecto muy complicado en sus cinco escasos años como gobernante, al grado que tuvo que dimitir en medio de una avalancha de propios y extraños que terminaron con su gobierno de transición. Sin embargo, ahora, a la hora de su muerte, se le hace un homenaje de estadista como el padre de la democracia española moderna. Hoy se le reconocen sus amplias virtudes porque supo construir los consensos que llevaron a su país en el complicado tránsito de la dictadura franquista a la democracia. Colosio fue el vencedor de la pelea por la candidatura del PRI a finales de 1993; su cercanía a Salinas le dejó el premio envenado de una candidatura complicada que no logró despegar entre un presidencialismo duro que seguía con el control de los hilos del poder y el levantamiento zapatista, que capturó la atención nacional y dejó en segundo plano la campaña. Sin embargo, hoy el PRI, que trata de homenajearse a sí mismo con la figura de Colosio-víctima, considera que si esa muerte no se hubiera realizado, el país sería mejor.

La gran obra de Suárez fueron los Pactos de la Moncloa, que se firmaron en 1977 y sirvieron de referencia básica para conducir la transición española. Lo que se recupera como el acto más destacado de Colosio fue su discurso del 6 de marzo de 1994 en el monumento a la Revolución, en donde el candidato establece su agenda de cambios para el sexenio 1994-2000.

Es posible considerar que la prueba de fuego inicial para que la democracia española llegara a consolidarse no fueron los Pactos de la Moncloa, sino el reconocido triunfo de la izquierda. Los socialistas del PSOE ganaron la mayoría en 1982 y estuvieron casi 14 años en el poder con Felipe González como presidente del gobierno. En cambio, en México todavía es hora en que la izquierda no ha podido llegar a través de las urnas al poder, ni en 1988, por el fraude electoral, ni en 2006 por las maniobras para impedirlo y los errores internos de la propia izquierda. No es que el triunfo de una opción política de izquierda sea mejor al de la derecha, sino que por la propia dinámica de la competencia y la alternancia, no debería haber obstáculos externos para que una opción pueda ganar, si así lo decide el voto de la mayoría. El problema en México es que se manipula la ley, se tuerce la voluntad popular y se termina con un resultado al gusto de los sectores dominantes, como pasó en 2006 y en 2012.

Cuando se analiza lo que ha pasado con la democracia española en los últimos años, se ve que la crisis económica ha desajustado de forma severa los consensos democráticos de las tres décadas anteriores. El malestar económico y social, el enorme desempleo y la política de ajuste, han generado una gran insatisfacción con la democracia, lo cual se puede leer de forma directa en el movimiento de los indignados que reclaman una "democracia ya".

Por otra parte, si comparamos el discurso de Colosio del 6 de marzo, con lo que es México hoy en día, se puede decir que es completamente vigente: siguen los agravios, la injusticia, la impunidad, la concentración del poder y los abusos. Quizá ahora los errores de la clase política, que en ese momento eran monopolio del PRI, ahora se han socializado entre todas las fuerzas políticas.

Suárez muere considerado como un estadista y Colosio es recordado como una opción que hubiera cambiado a México. La historia y las imágenes de los políticos son caprichosas. La obra de Suárez queda; la de Colosio no tuvo la oportunidad de realizarla. Pero los dos países atraviesan por una crisis en sus democracias.

@AzizNassif