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Sudamérica una vez más

La reconstrucción de los lazos de México con América Latina y el Caribe se ha vuelto una constante del quehacer diplomático del gobierno mexicano y, particularmente, de quien lo encabeza: el presidente Enrique Peña Nieto.

El pasado 11, en Quito se llevó a cabo un encuentro entre el mandatario mexicano y el ecuatoriano, Rafael Correa. La agenda giró en torno a tres temas principales: la exigencia de visado para los ecuatorianos por parte de México, el déficit de la balanza comercial del país andino y la cooperación en materias como la energía, la seguridad, la erradicación de la pobreza y la educación, entre otras.

Si bien no se llegó a la supresión del visado, se decidió la creación de mecanismos para agilizar la entrada de ecuatorianos con apoyo en un importante intercambio de información para detectar e impedir el ingreso de posibles delincuentes.

Además, México aceptó renegociar su Acuerdo de Alcance Parcial con Ecuador, el cual cubre únicamente el 4% del universo arancelario. En adelante, la nación andina buscará que México libere casi 70 productos para que entren al mercado mexicano libres de aranceles. Sin embargo, la inclusión de algunos productos sensibles para las empresas mexicanas permite anticipar que dicha renegociación tomará tiempo y exigirá cuidado.

El 12 de marzo, el presidente Peña Nieto estuvo presente en la segunda ascensión de la chilena Michelle Bachelet a la Presidencia de su país, quien ya planteó algunas de sus prioridades: lucha contra la desigualdad y acceso a la educación en todos sus niveles, mismas con las que coincide su homólogo mexicano. No en balde el cálido encuentro bilateral que sostuvieron ambos mandatarios.

Cabe recordar que, gracias al Acuerdo de Complementación Económica de 1992 y al TLC de 1999, casi la totalidad (99.7%) del comercio bilateral está libre de aranceles. Además, en materia política y de cooperación la firma, en 2006, de un Acuerdo de Asociación Estratégica fortaleció los niveles de entendimiento y creó un Fondo Conjunto de Cooperación (con aportaciones nacionales anuales de un millón de dólares), al tiempo que estableció un Consejo de Asociación para supervisar la aplicación del Acuerdo mediante tres Comisiones: Asuntos Políticos, Cooperación y Libre Comercio, encargadas también de incentivar el diálogo bilateral en los ámbitos político, económico, cultural, educativo y social.

Esta tendencia al fortalecimiento de los vínculos chileno-mexicanos alcanza una nueva plataforma en abril de 2011, con el lanzamiento de la Alianza del Pacífico cuyo instrumento constitutivo se firmó el pasado mes de febrero en Cartagena, Colombia. Con este periplo formidable, México muestra, que aunque el camino no es siempre fácil, sus intenciones integracionistas latinoamericanas son auténticas.

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