Opinión

TERCER PISO

Por: Tercer Piso

Cosas importantes. En su visita a Singapur, donde recibió capacitación en transporte y desarrollo urbano, seguridad pública y otros temas del gobierno municipal, el presidente municipal electo de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, ha informado sobre su visita a la URA, que es la máxima autoridad nacional en planificación urbana del país asiático, y sobre un recorrido por esa ciudad, que es un modelo en urbanismo. Posteriormente, el fin de semana publicó una carta a los culiacanenses donde destaca los problemas económicos en que recibirá el Ayuntamiento, por lo que consideró trascendental la política recaudatoria que habrá de implementar, pero aclaró que su intención no será perseguir a los morosos para que paguen el impuesto predial o el servicio de agua potable, y lo menos que desea es llegar al extremo de enviar a los deudores al buró de crédito. De acuerdo con el alcalde electo, su intención es desterrar las antiguas prácticas de corrupción, para que cada peso que se recaude sea devuelto en mejores obras y servicios públicos. Según los planes, Culiacán también será parte de la cuarta transformación del país, o al menos son las intenciones de Estrada Ferreiro.

En el ruedo, ¡ya! Aunque las declaraciones de Gerardo Vargas Landeros, exsecretario general de Gobierno, de que ha sido invitado por el gobierno federal que presidirá Andrés Manuel López Obrador para incorporarse a alguna secretaría de estado no sorprendió a muchos, como tampoco que no ayudó a Mario Zamora a llegar al Senado, sí confirma lo que se dice en los círculos políticos: Gerardo Vargas creará su propio partido político, Fuerza Trébol, para llegar a la gubernatura de Sinaloa. Por lo bajito, ahora señaló que el Partido Revolucionario Institucional está en una circunstancia muy delicada y no le ve ganas de quererlo arreglar de fondo: «Ya a cuántos meses estamos de la elección, y veo un partido lento, parado, estancado». Ahí nomás. Falta ver si esta vez algunos priistas se atreven a pedir su salida, como lo hicieron cuando se la jugó con el exgobernador Mario López Valdez.

En marcha. Con casi un mes de antelación, el gobierno municipal de Mazatlán inició la transición de la administración. El alcalde Joel Bouciéguez abrió la puerta al presidente municipal electo, el morenista Luis Guillermo «Químico» Benítez Torres y su equipo, integrado por siete de los que serán sus próximos funcionarios de primer nivel. Sin embargo, adicionalmente, el próximo munícipe llegó armado con un pliego petitorio: demanda la entrega inmediata de información relacionada con el pago de nómina, demandas jurídicas pendientes y deudas financieras que serán heredadas. El morenista quiere cuentas claras mucho antes de que los actuales funcionarios se vayan.

Para medio comer. En su reciente visita al municipio de Salvador Alvarado, el director del Servicio Nacional de Empleo, Arturo Torres Sato, fue bien recibido por los presentes en la reunión con autoridades, empresarios y líderes sociales, con la cordialidad que caracteriza a los alvaradenses; pero eso no significó que algunos líderes de comunidades le expresaran con claridad que, además de la buena intención que plantea sobre la forma en que se va atender el desempleo en Sinaloa, es una realidad que los programas de empleo temporal no han servido de mucho, porque al ser un ingreso por cierto tiempo, solo sirve para satisfacer algunas necesidades, lo que es una muestra de que las estrategias de combate el desempleo no han funcionado de manera permanente, al menos en el caso de las comunidades como Villa Benito Juárez.

Rebasados. Las denuncias por derrames de aguas negras son constantes y reportadas desde distintos puntos del municipio, tanto en la ciudad como en comunidades. El problema que genera esto en la ciudadanía va más allá de la molestia por las calles inundadas de pestilente líquido, implica también riesgos sanitarios que supone vivir en estas condiciones, ante los cuales las autoridades no deben cerrar los ojos. Si la Jumapag está rebasada en su capacidad de atención para los usuarios, debe recurrir a ayuda por parte del estado, pero que esta no sea utilizada para pago a trabajadores, sino para mejorar las condiciones de la red.