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Opinión

TERCER PISO

Por: Tercer Piso

Error garrafal. La torrencial lluvia de ayer tomó por sorpresa a los culiacanenses, que no fueron alertados por las autoridades estatales y municipales de la cantidad de agua que caería, lo que provocó que miles de padres salieran de sus casas para dejar a sus hijos a la escuela, pues de manera irresponsable ni la Dirección de Protección Civil, que dirige Francisco Vega, ni la Secretaría de Educación Pública y Cultura, cuyo titular es José Enrique Villa Rivera, tomaron la decisión a tiempo de suspender clases, lo que puso en riesgo la vida de muchas personas. Lo más grave fue que, a media mañana, con la ciudad ya colapsada por las inundaciones, decidieron devolver a los alumnos a sus casas, con el grave peligro que esto representó. Dos malas decisiones que, por fortuna, no cobraron vidas humanas, pero sí un gran susto y mucho estrés de las personas que vivieron esta situación. Hay mucha molestia de los padres de familia, y más porque en otras ocasiones han suspendido clases sin justificación.

Lo peor. Lo que menos se esperaba, dentro de todo el desastre que vive Ahome, pasó, pese a que el despliegue de los cuerpos de seguridad y emergencia lo querían evitar: víctimas humanas. Esto porque una persona murió electrocutada en el fraccionamiento Chamizal al caer en un registro cuando se dirigía a un albergue. Así, la devastadora depresión tropical 19-E dejó saldo rojo en este municipio. Esto es lo que más pesaba en el puesto de mando instalado en Palacio Municipal, donde dirigían las operaciones el alcalde de Ahome, Manuel Urquijo Beltrán, y el secretario de Desarrollo Sustentable en Sinaloa, Álvaro Ruelas Echave. La prioridad de las acciones desde que empezó a azotar el fenómeno era rescatar a quienes estaban en una situación de riesgo y llevarlas a los albergues que se abrieron cuando la cosa se puso en serio. Familias de comunidades completas perdieron todo. Con ese panorama, el gobernador Quirino Ordaz Coppel vino a Los Mochis a supervisar las labores de auxilio, pero tuvo que regresarse a Culiacán porque el fenómeno pegó en la capital de manera sorpresiva.

No hay tregua. Las declaraciones de las autoridades municipales e incluso del gobernador del estado Quirino Ordaz Coppel de que pondrán orden en el servicio de transporte público para evitar bloqueos que dañen la imagen del puerto turístico han quedado en el aire, pues, ayer, taxistas de los dos gremios protagonizaron tres bloqueos en diferentes avenidas de Mazatlán que afectaron a nueve turistas. Patrulleros la hicieron de taxistas y llevaron a los turistas al aeropuerto para que no perdieran el vuelo. Pareciera que no hay acuerdos entre taxistas, Atamsa y gobierno, y el único que resulta afectado es el destino de playa, de donde dependen miles de familias mazatlecas.

Chenel y sus «cheneladas». La incongruencia del quehacer político y la irresponsabilidad de ser el responsable de la administración de un municipio la representa el alcalde de Angostura, José Manuel «Chenel» Valenzuela, quien sigue haciendo de las suyas, y en su afán de acaparar reflectores y miradas lo han llevado a salirse de la formalidad acostumbrada de una autoridad municipal. Sin embargo, en esta ocasión su imprudencia lo ha llevado primero a publicar en su cuenta de redes sociales que se alejaran de los ríos y de los drenes ubicados en el municipio, llamado que hizo de manera consciente a su gente para que fuera precavida y evitara riesgos; no obstante, lo absurdo de la situación es que él fue el primero en dar la contra a ese llamado hecho unas horas antes, y debido a que ciudadanos publicaron en donde cruzaba vialidades peligrosas, pese a que se encontraban en peligro, al alcalde, conduciendo su Zafari color verde con blanco, se le puede observar en los videos de redes sociales cómo sin medir precaución la cruza e incluso pide apoyo para que lo «puchen», y en ese intento casi cae a un canal, provocando el temor entre los que estaban observando la crecida y midiendo si pasaban o no de regreso a sus hogares.

Obra olvidada. Hablando del tema de las lluvias, la gente que habita en el sector norte en Guasave, donde las autoridades estatales prometieron que apoyarían con los recursos para la construcción de un nuevo colector pluvial, se ha quedado esperando que la promesa sea cumplida, pues aquella calurosa tarde en que el gobernador daba el banderazo para construir la segunda etapa del colector norte les urgió a elaborar un proyecto que entregarían a las instancias federales para que se asignara el presupuesto, y de ahí ya nada se ha sabido. Por lo pronto, difícilmente se puede aspirar al inicio en lo que resta del año, pero a ver si las próximas autoridades se aplican en este tema tan importante para la ciudadanía.