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TLC de pesadilla

JAQUE MATE

El comercio cambia el destino y el genio de las naciones.

Thomas Gray

El encabezado de La Jornada de este 31 de diciembre de 2013 afirmaba: "El TLCAN, 20 años de pesadilla, dicen ONG". Con entrevistas con miembros de organizaciones de izquierda, el periódico argumentaba que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha devastado el campo mexicano, ha desmantelado la industria nacional y ha hecho que crezcan el desempleo y la precariedad laboral. En otros medios de comunicación he encontrado análisis muy similares que proclaman que el acuerdo comercial de Norteamérica ha sido un rotundo fracaso.

Es cierto que los últimos 20 años no han sido positivos para la economía nacional. Hemos tenido una tasa de crecimiento promedio del 2 por ciento anual, apenas superior al aumento de la población. Pero ¿es culpa del TLCAN? Todo lo contrario. El poco progreso en México de estas últimas dos décadas se debe en buena medida al Tratado y a otros acuerdos de libre comercio.

El comercio y las exportaciones mexicanas han crecido mucho más rápido que el resto de la economía. De los 53,262.7 millones de dólares de exportaciones no petroleras de 1994 se pasó a 317,814.1 millones de dólares en 2012 (Primer informe de gobierno, 2013). Es un aumento de casi seis veces en 19 años. El alza de las ventas totales sólo a la región de Norteamérica fue de 572% (Secretaría de Economía con datos del Banco de México). Es un avance que va más allá de lo que se habría creído posible cuando el TLCAN entró en vigor.

El propósito de un acuerdo de libre comercio no es, por supuesto, producir un superávit o un déficit para cualquiera de las partes sino aumentar el comercio entre las dos. Aun así, el TLCAN ha permitido transformar un déficit comercial de México con Estados Unidos de 1,663 millones de dólares en 1993 a un superávit de 61,638.6 millones en 2012 (www.census.gov).

Alrededor de la mitad de los empleos que se han creado en México en las últimas dos décadas están relacionados con el comercio exterior, según la ex subsecretaria de negociaciones internacionales Beatriz Leyceigui. Además, los sueldos del sector exportador son significativamente mayores a los que se registran en el resto de la economía. Virtualmente todos sus empleos están inscritos en la economía formal. El mayor ingreso de importaciones ha permitido, por otra parte, que los mexicanos tengamos acceso a mejores productos con precios menores, lo cual ha permitido elevar el nivel de vida de la población.

¿Qué ha ocurrido con el campo? ¿Se desplomó la producción de maíz como se había predicho? Pues no. La de maíz de grano para alimentación humana pasó de 18.3 millones de toneladas en 1995 a 22.1 millones en 2012; la de maíz forrajero, de 4.3 millones de toneladas en 1995 a 12.1 millones en 2012 (Primer informe de gobierno, 2013). El periódico Reforma daba a conocer este 1ro de enero una tabla que muestra algunos aumentos importantes en las exportaciones mexicanas entre 1993 y 2013: aguacate, 4,543 por ciento; maíz, 3,328; carne, 2,588; frijol, 1,443… y eso que las cifras de 2013 comprenden sólo de enero a octubre.

Un tratado comercial no puede resolver por sí solo todos los problemas de un país. La apertura de la economía generó un impulso en el sector vinculado al comercio exterior, pero no puede compensar los resultados de políticas económicas que han favorecido el crecimiento de la economía informal y han castigado la productividad y la inversión.

A 20 años de distancia hay que reconocer que, lejos de ser una pesadilla, el TLCAN cumplió con creces sus objetivos de promover el comercio exterior y crear empleos. Pretender que el TLCAN es responsable de la pobreza en México es simplemente un engaño.

SAGARPA

La producción agropecuaria en México no se ha desplomado por el TLCAN, pero tampoco ha crecido demasiado. En cambio el presupuesto de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) se ha disparado de 13,457.8 millones de pesos en 1994 a un estimado de 75,111.1 millones en 2013. Los problemas de nuestro país no están en el comercio, pero podrían estar en un gobierno obeso.

Twitter: @sergiosarmient4