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Tales pruebas no existen

SAPIENZA

La Tierra no es un planeta ordinario. De hecho, todo prueba que es único, pero pese a ello, todavía hay científicos que piensan que tal maravilla pudo surgir por azar. Sin embargo, es muy improbable que sin una mente que dirigiera su aparición se hubieran conjugado los factores que le dan esa unicidad. Por ejemplo, su tamaño, su temperatura, su atmósfera, su composición, además de que aquí se conjugan los ciclos del carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre, fósforo, calcio y sodio, entre otros, que de manera exquisita están balanceados para permitir la vida en la Tierra. Además, la Tierra se encuentra en un sistema solar con un solo Sol, pues dos o más soles, como sucede en la mayoría de los sistemas solares, no hubieran permitido la vida. La distancia que la separa del Sol es la adecuada, y su ubicación permite que la Tierra sea protegida de cuerpos celestes por los grandes planetas como Júpiter, Saturno y Urano. Su fuerza de gravedad no es lo suficientemente grande como para retener demasiados gases dañinos, pero sí es lo suficientemente grande para retener una atmósfera, que por cierto, filtra la cantidad adecuada de radiactividad. El espesor de la corteza terrestre, su actividad volcánica con la frecuencia adecuada, y muchísimos factores más la hacen el único lugar conocido que se adapta para permitir la vida. Michael Denton, un biólogo de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda que se especializa en genética molecular humana, menciona en su libro Nature que ningún concepto imaginado por el hombre puede igualar la afirmación de que todos los cielos llenos de estrellas, toda especie viva y toda característica de la realidad (que nos rodea) existen para que pueda vivir la humanidad. Y agrega que los nuevos descubrimientos le dan credibilidad a esta aseveración. Pero, como siempre sucede, hay quienes siguen pensando que todo cuanto existe es producto del azar, que llegó a existir de repente sin causa alguna. Se olvidan que las cosas no aparecen de esa manera, como podemos ver a diario. ¿O acaso alguien vive con el temor de pensar que –así como piensa que el universo apareció de la nada— encontrará al llegar a su casa a un cocodrilo en su jardín porque, de pronto, apareció de la nada? Tal evidencia no existe.