Opinión

Tambores y clarines de guerra en Morena

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

El pasado domingo 31 de marzo renunció a la Coordinación de Asesores del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República Alejandro Rojas Díaz Durán, quien además es senador suplente de Ricardo Monreal Ávila, líder de dicho grupo parlamentario, y también Consejero Estatal de Morena en la Ciudad de México.

Su renuncia la acompaño con un amplio manifiesto a la opinión pública, quejándose en él esencialmente de que la Nomenclatura de Morena lo quiere expulsar en un juicio sumario al estilo de lo que fue el Santo Oficio, y acusa duramente a la actual encargada del citado órgano político, Yeidckol Polevnsky, quien actualmente funge como secretaria general en funciones de Presidencia de Morena a nivel nacional.

También acusa a la presidenta en funciones de estar deformando el espíritu fundacional de Morena, poniendo en riesgo el futuro libertario y democrático de México, y de que Raúl Salinas de Gortari es el verdadero padrino de Yeidckol Polevnsky y su primer maestro político.

En los argumentos expuestos por Alejandro Rojas Díaz Durán, en el citado manifiesto señala que quieren hacer un desafuero en lo oscurito, para acallar —de una vez por todas— la libertad de expresión, y así aplastar la conciencia crítica y, de paso, suprimir la pluralidad, el debate democrático y la tolerancia política.

Lo más grave del asunto, dice Alejandro Rojas Díaz Durán, es que en el fondo quieren mantener el control y la dirección de un enorme movimiento popular, en el que coinciden, hoy todavía, representantes del más rico mosaico de la pluralidad política e ideológica de México.

Finalmente, después de citar una serie de expresiones teóricas, dijo textualmente en su manifiesto:

“Voy a recorrer el país, desde abajo y con la gente, para organizarnos rumbo al Congreso Nacional de Morena, porque ahí se librará la batalla definitiva del camino que deberá tomar ese tsunami popular en los destinos de la República. No hay tiempo que perder. Me voy en paz a luchar con todo”.

De esa manera se escuchan con fuerza el redoble de los tambores y el sonido del clarín de guerra en las altas esferas de Morena. Atrás de todo ello se mira la mano y todo el cuerpo de Ricardo Monreal Ávila, quien por cierto tuvo una fuerte lucha con Yeidckol Polevnsky en el contexto de la designación del candidato al Gobierno de Puebla.

Una lectura que se le puede dar a todo este asunto es en el sentido de que Ricardo Monreal Ávila está preparando –muy anticipadamente– una posible aspiración a la Presidencia de la República, enviando como alfil a Alejandro Rojas Díaz Durán, primero para dar la batalla por el control de Morena, y luego para estar en condiciones de buscar la candidatura a la primera magistratura del país.

Esta hipótesis es nuestra, y no está tan descabellada. Solo es cuestión de examinar con objetividad y ponderación serena los antecedentes y todo el contexto político que rodea esta lucha por el citado control. Aunque no queremos pecar de especuladores, mucho menos de pitonisos, como se acostumbra por algunos cafetómanos. Que conste, no generalizamos.