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Telecom: pasarela de miserias

ITINERARIO POLÍTICO

En efecto, el debate de las leyes reglamentarias de la reforma constitucional en materia de Telecomunicaciones parece una vulgar pasarela que exhibe las vergüenzas y los intereses "inconfesables" de especialistas, políticos y la clase política toda.

Miserias como las exhibidas por la diputada Purificación Carpinteyro, a quien el PRD de "Los Chuchos" regaló una diputación federal –penosamente en el distrito más pobre de Iztapalapa–, a cambio de que la conflictiva especialista en telecomunicaciones defendiera los intereses de los amarillos en esa materia. Hoy la diputada no sirve más a los intereses del PRD, pero nadie se atreve a exigir que sea sancionada por violar la Constitución, expulsada del Congreso por traficar con información privilegiada e inhabilitada para ocupar cargos públicos o de representación popular.

Al final –como saben–, la señora diputada terminó por defender exclusivamente sus intereses y, sobre todo, confirmó que buena parte de las reformas no buscan acabar con los monopolios en telecomunicaciones o televisión, sino que intentan quitar el monopolio a sus actuales dueños para crear nuevos monopolios al servicio de quienes hacen la ley. Sí, "El que hace la ley, hace la trampa".

¿Qué fue lo que pasó con el affaire Purificación? Casi nada, que salió a la luz lo que muchos sabían pero todos negaban. Que un grupo de políticos, empresarios y legisladores vinculados al PAN y al PRD —que supuestamente pretenden acabar con los monopolios en telecomunicaciones y televisión—, en realidad legislan para obtener un beneficio personal y para cobrar venganzas políticas y empresariales.

Es decir, que con el escándalo de la diputada Carpinteyro salió a flote que la política y el trabajo legislativo son utilizados para el enriquecimiento de algunos pocos y para la destrucción de los enemigos políticos y empresariales. Y, casualmente, en el equipo de la diputada Carpinteyro están, por ejemplo, el senador Javier Corral –entre otros legisladores–, y no pocos "especialistas" de las telecomunicaciones que se han puesto al servicio de una de las partes.

TELEBANCADA

Miserias como la de satanizar a la llamada telebancada, como si se tratara de legisladores convertidos en "perros del mal", por "cometer el pecado" de pertenecer o mantener vínculos con empresas de telecomunicaciones o televisoras. Resulta que en su defensa ante el escándalo que la exhibió como traficante de influencias, la diputada Purificación apuntó el "dedo flamígero" contra otros legisladores que, según su dicho, mantienen un conflicto de interés en las leyes de telecomunicaciones.

En pocas palabras, la diputada insinuó que los legisladores de la llamada telebancada –diputados y senadores–, debían excusarse del debate en las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, por mantener un conflicto de interés, como ella. Sin embargo, existe una pequeña, sutil y minúscula diferencia entre la diputada Purificación y legisladores de la llamada telebancada. Que sólo a ella la pillaron negociando los secretos de las leyes que ella misma elaboraba.

Pero además, la señora diputada olvida o ignora que la mexicana es una democracia representativa y que tanto diputados como senadores representan a los ciudadanos y al pacto federal. No sabe que diputados y senadores son mandatados por los electores que, a su vez, son los mandantes. Por tanto, los legisladores se deben a los ciudadanos; sean ciudadanos de a pie, sean parte de un sector social, obrero, campesino, empresarial, deportivo...

Y olvida que en las cámaras del Congreso existen las "obererobancadas", "campesinobancadas"; los diputados o senadores de sindicatos oficiales; deportistas y artistas y representantes empresariales… bueno, en el colmo, el PRD hasta convirtió a Julio César Godoy, en el primer narcodiputado. Es decir, que satanizar a la llamada telebancada es como satanizar a los diputados obreros cuando se discute la ley laboral o satanizar a los legisladores del SNTE cuando se discute la ley educativa. Y en el colmo, satanizar a la telebancada es como satanizar a los partidos políticos en la reforma político electoral. Es decir, es un argumento engañabobos.

JESÚS ZAMBRANO, IGUAL A DÍAZ ORDAZ

Pero la joya de las miserias la exhibió el jefe nacional del PRD, Jesús Zambrano, quien acuñó una perla que pasará a la historia. Y es que el jefe del partido emblema de la izquierda de hoy llamó a sus legisladores a votar por consigna en las leyes de telecomunicaciones, y les exige olvidarse del voto por conciencia.

Para tener contexto de la barbaridad que propuso Jesús Zambrano, vale recordar que durante las décadas de los años 70, 80 y 90, una de las mayores exigencias de los partidos opositores al PRI –PAN e izquierdas–, era precisamente que el PRI gobierno imponía la disciplina de partido y obligaba a sus legisladores a votar por consigna; la consigna presidencial. Es decir, que impedía a sus diputados y senadores votar en conciencia.

Y quien lo dude, puede acudir al diario de los debates de la Cámara de Diputados, en legislaturas como la 53, 54, 55 y 56, entre otras, y encontrará brillantes intervenciones en tribuna de Arnoldo Martínez Verdugo, Eduardo Valle, Pablo Gómez, Heberto Castillo, Ricardo Pascoe y de pansitas como Diego Fernández de Cevallos, Juan de Dios Castro y Carlos Castillo Peraza, quienes a gritos y en tono burlón exigían a los diputados del PRI sacudirse la línea, honrar el voto por conciencia y olvidar la consigna presidencial.

Hoy, sin embargo, Jesús Zambrano, sorprende con su autoritarismo. Dijo que en la ley de telecomunicaciones "no es un tema en el que el voto quede a la libertad de conciencia… aquí la línea del partido, las decisiones que hemos tomado, no dejan lugar a duda… y no puede haber lugar a que alguien diga que en libertad de conciencia votará diferente de lo que es la línea del partido". ¿Qué significa lo anterior?

Que Jesús Zambrano se comporta igual que Gustavo Díaz Ordaz, que Luis Echeverría, que José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Es decir, que el autoritarismo y la antidemocracia imperan en el PRD, que más que de izquierda se parece al viejo PRI.

Y en el PAN ocurre algo parecido. Casualmente el senador Javier Corral, y otros legisladores de su claque, presionan a Gustavo Madero para que en la misma ley de telecomunicaciones imponga una línea, autoritaria, vertical y nada democrática. Corral se comporta como Carlos Salinas.

Y por qué lo más atrasado del PRD y el PAN insiste en votar por consigna. Porque quieren imponer una ley de telecomunicaciones anticonstitucional. Al tiempo.

Miserias como la del PRD.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx