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Opinión

Tempranas incongruencias

Por: Teresa Guerra

LUCES Y SOMBRAS. El nuevo Congreso de la Unión y la mayoría de Morena lanzan señales alentadoras cuando acuerdan un plan de austeridad que reduce privilegios de legisladores federales, elimina seguros de gastos médicos, bonos, gasto de vehículos y otros rubros suntuarios que son ofensivos comparados con el raquítico salario que percibe la mayoría de los mexicanos. También la conducción de la sesión inaugural del Congreso a cargo de Porfirio Muñoz Ledo fue sobresaliente, y confirmó que hay buenos perfiles y gran experiencia en algunos legisladores de Morena. Pero, el buen sabor de boca que produjeron estos hechos se opacó con la votación de los senadores de Morena este martes a favor de la licencia para Manuel Velasco, el corrupto gobernador (y a su vez senador) de Chiapas, que un día sí y otro también muestra su oportunismo político, su abuso de poder, su cacicazgo y la facilidad con la que construye aliados, a la par que violenta la Constitución federal y los derechos de comunidades indígenas en Chiapas.

El plan de austeridad y excelente intervención de algunos de Morena contrasta con el coro innecesario gritado por ciertos legisladores de ese partido en la toma de protesta e instalación del Congreso; abrir la sesión bajo el estribillo: “es un honor estar con Obrador” es inoportuno y fuera de lugar para el recinto de un poder autónomo que ellos mismos representan, no estaban en calidad de activistas de AMLO, sino representando a un poder que debe ser independiente del Poder Ejecutivo. No es subordinación lo que deben mostrar, sino confirmar que serán congruentes con el respeto a la división de poderes, con los cambios de fondo que prometieron impulsar, su calidad parlamentaria, buenos argumentos y propuestas serias, así como altura de miras. ¿O no?

TEMPRANA INCONGRUENCIA. Si el coro estuvo mal, peor fue el papel jugado por la mayoría de Morena en el Senado, al otorgar licencia a Manuel Velasco para que pueda simultáneamente ser senador y desempeñarse como gobernador. Escudarse en la ley y en la Constitución de Chiapas, que a su capricho modificó Velasco, es una ofensa para la inteligencia de quienes votaron por Morena, más porque la Constitución del estado no puede sobreponerse a la Constitución federal, que prohíbe ostentar dos cargos de elección popular.

Manuel Velasco llegó al gobierno de Chiapas bajo el apoyo del PRI y las siglas del Partido Verde, un partido de familia que ha replicado la corrupción y ha caminado por los senderos de la ilegalidad junto al PRI y a Enrique Peña Nieto. Velasco fue un alfil e incondicional de Peña Nieto, toda la corrupción y abuso de poder que caracterizó el sexenio se replicó y amplió en el estado de Chiapas; es un cacique, en toda la extensión de la palabra, que modificó apresuradamente la Constitución del estado para ser senador y gobernador a la vez. Durante su gobierno, las comunidades indígenas fueron desatendidas; la desigualdad y pobreza se profundizaron, la corrupción permeó, y lo único que hizo fue gobernar para su provecho y de las élites económicas y políticas que lo acompañan. Cuando vio perdido al PRI, Velasco decidió cambiar de aliado y se sumó a la campaña de AMLO.

¿Cómo explicar que los senadores de Morena hayan apoyado el ilegal retorno de un gobernador corrupto como Velasco?

¿Cómo creer que combatirán la corrupción e impunidad si apoyan y hacen alianzas con el Partido Verde mandatarios corruptos y oportunistas como Manuel Velasco?