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Tenemos final

BAJO LA LUPA

El término de la Copa del Mundo se acerca y quedan sólo dos partidos por jugar, aunque la diferencia entre ambos es abismal. Por un lado, el anfitrión lame sus heridas y con una tremenda presión, deberá ir a Brasilia para disputar el encuentro que se dice nadie quiere jugar, para definir quién ocupa el tercer y cuarto lugar.

Nunca mejor apodado este cotejo porque si Brasil gana, no habrá pasado nada significativo pero imagine usted que pierda, ¡bueno!, no quiero ni imaginar el revuelo que dos derrotas seguidas armarían no sólo en el seno del futbol, sino en los vericuetos de la política en el gigante sudamericano.

El rival de los amazónicos será Holanda, quien no le supo ganar a Argentina en los penales. Luego de un partido bastante feo, donde por espacio de dos horas se dedicaron a estudiarse, vino la tanda desde los once metros con su carga de presión y emoción, dejando en claro que los pamperos tienen jugadores de raza y con gran personalidad.

Argentina cumplió con su parte del trato: Llegar a la final a jugarse el domingo próximo en el mítico estadio de "Maracaná". El comité organizador así había diseñado las llaves, soñando con ver a la albiceleste en el partido grande ante Brasil.

Los que se rajaron fueron los integrantes del "scratch du ouro" quienes fueron sacudidos y bajados de la nube a trapazo limpio por la división Pánzer alemana, en una goleada que nunca olvidarán.

La final entre Alemania y Argentina se convierte en el partido más jugado en la historia en esa instancia. México 86 vio a estos tremendos equipos enfrascarse en una lucha sin tregua que sólo se decidió por la genialidad de Diego Armando Maradona.

Cuatro años más tarde, vino la revancha germana, derrotando por la mínima diferencia al cuadro pampero con todo y el "pelusa". Partido difícil y cerrado que se decidió por un controvertido penal decretado en las postrimerías del encuentro por el árbitro uruguayo naturalizado mexicano Edgardo Codesal.

Tras los encuentros de semifinales, todo apuntaría a un triunfo del cuadro europeo, pero el choque de estilos puede generar lo contrario. Eso es lo hermoso del futbol, que nada puede darse por hecho y los imponderables tienen un papel fundamental. Un error, una genialidad, una lesión, un mal cambio, un yerro arbitral, todo juega y jugará en el deporte más hermoso que hay sobre la faz de la tierra y que este domingo, estrenará al monarca.

Usted ya debe tener su pronóstico. Será el mayor finalista de todos los tiempos, Alemania, quien se lleve a casa por cuarta ocasión el trofeo o la indómita Argentina, con Lionel Messi buscando disipar cualquier comparación con Maradona, la que le ponga el cascabel al gato. Tenemos final.