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Opinión

Conflicto, chapulineo y traiciones

PUNTO DE VISTA

Por Teresa Guerra

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CONFLICTO EN LA CÁMARA. A fines de agosto debe cambiar la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, lo mismo en el Senado de la República; a diferencia de los diputados, los senadores este año eligieron por unanimidad a su Mesa Directiva, sin los conflictos que vivieron el año pasado; toda vez, que hace un año Martí Batres se rebeló y pretendía continuar en la directiva del Senado, sin obtener mayoría, lo cual generó una división en el grupo de Morena en el Senado.

Este año, los senadores se pusieron de acuerdo, y sin controversias eligieron a su directiva; arribando Imelda Castro como vicepresidenta. En contraste, los diputados y diputadas en un primer intento no lograron ponerse de acuerdo, ni fue posible hasta el 31 de agosto obtener la mayoría calificada para la planilla encabezada por la diputada del PRI Dulce María Sauri; y tuvo que volverse a votar el miércoles de esta semana, lográndose en la segunda vuelta las dos terceras partes de la votación para la diputada del PRI, quien encabezará la mesa directiva en el último año de la legislatura.

El conflicto en la Cámara de Diputados se originó porque de último momento el PT sumó (o compró, según se dice) a tres diputados, dos provenientes del PRD y uno de Morena, con lo cual contabilizaba 47, y superaba con ello al grupo parlamentario del PRI. Sobre esa base, Gerardo Fernández Noroña, del PT, reclamaba el derecho a encabezar la mesa directiva en el último año. 

Varios legisladores de Morena vieron con simpatía esa posibilidad, a pesar de que en el arranque de la legislatura se había acordado, con base en la normatividad de la Cámara de Diputados y de acuerdo con el número de legisladores que cada grupo parlamentario registró al inicio, que la Mesa Directiva la iba presidir Morena el primer año, el PAN el segundo año y el PRI el tercer año.

Para mañoso, mañoso y medio, dice un dicho, y el PRI también hizo de las suyas sumando (o comprando) a cuatro diputados del PRD a su grupo, de tal forma que el mismo lunes el PRI volvió a superar al PT como fuerza política al interior de la Cámara. Además, por la mañana del 31 de agosto, el presidente López Obrador se había referido al conflicto al interior de la Cámara por la elección de la Mesa Directiva y había sugerido que deberían respetarse los acuerdos iniciales, de tal forma que fuera el PRI la fuerza que encabezara el último año la Mesa Directiva, porque ese era el acuerdo desde el arranque de la legislatura. Sin embargo, al interior del grupo parlamentario de Morena seguía la resistencia y la división.

Según se dice, tuvo que intervenir la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, para tratar de mediar entre los grupos parlamentarios y construir el acuerdo que posicionara al PRI al frente de la Mesa Directiva, como se había acordado desde el arranque de la legislatura. ¿Será?

TRAICIÓN EN CASA. Lo que también se dice es que el propio dirigente del PT, Alberto Anaya, negoció que no fuera Fernández Noroña quien encabezara la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; y curiosamente, el mismo día que se negociaba en la CDMX la mesa directiva de la Cámara, la esposa de Alberto Anaya, Guadalupe Rodríguez, fue nombrada presidenta del Congreso en Nuevo León. O sea que, Anaya canjeó la presidencia en la Cámara por un mayor empoderamiento de su esposa. Algo típico de Alberto Anaya. ¿O no?

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