Opinión

Educación virtual y aislamiento

PUNTO DE VISTA

Por  Teresa Guerra

Educación virtual y aislamiento(Foto: El Debate / Cristina Félix)

Educación virtual y aislamiento | Foto: El Debate / Cristina Félix

SECUELAS DEL AISLAMIENTO. El ser humano necesita la colectividad, requiere socializar para tener una vida plena y saludable; sin embargo, la pandemia nos impuso el aislamiento como medida de protección y para evitar más contagios y muertes por coronavirus. No obstante, a pesar de que los riesgos permanecen, al prolongarse la permanencia de la pandemia, muchas personas empezaron a salir, aun con el temor de ser contagiados. El argumento de algunos es que los daños a la salud mental y la falta de la socialización dejan secuelas más graves que el coronavirus.

Las clases ahora son en línea. Algunas personas también trabajan desde casa, y todo ello tendrá repercusiones en un futuro, sobre todo si se prolonga la falta de convivencia. En materia escolar, las consecuencias de las clases virtuales serán mayores. Por más esfuerzos que se hagan, los aprendizajes no van a ser iguales, no solo porque la interacción entre alumnos potencia los aprendizajes, sino porque la calidad académica, que ya tenía serios problemas en el país, no puede garantizarse ni cuidarse de la misma manera, cuando la educación es a distancia.

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México viene arrastrando años de retraso en la calidad educativa, así como problemas por el rezago escolar, y por más que se cuide el proceso de enseñanza-aprendizaje de manera virtual, se verán afectados los alumnos en sus aprovechamientos, porque nuestro sistema escolar está improvisando. En realidad se tenían décadas con un diseño de clases presenciales, y aún así había muchas fallas en la calidad de la educación del país. ¿O no? 

Aparte de las implicaciones en la formación de la personalidad de niñas y niños, porque la convivencia y el socializar contribuye a la madurez y crecimiento de las personas, sobre todo en las primeros años. Y con las clases en línea y la escuela desde casa habrá una merma y costo en la formación y crecimiento intelectual y personal de niños y niñas.

Y en la salud mental también habrá repercusiones, porque el aislamiento no es sano para los adultos tampoco, y el trabajo desde casa no genera esa necesaria y sana socialización. ¿O no? 

DESAFIANDO EL CONTAGIO. Quizá por ello, por lo difícil que es mantenerse alejado de familiares y amigos, algunas personas se arriesgan y exponen al contagio. Lo vemos diariamente, como se desafía la pandemia que nos aqueja, y como se congregan sobre todo jóvenes en lugares de recreo, sin cuidar la sana distancia, y ello ha generado inconformidad y ha motivado protestas en el gremio médico, que no ve para cuándo baje la estadística de contagios y muertes por COVID-19, sobre todo en el personal de Salud.

Lamentablemente, entre menos cuidado se tenga, más se prolongara la crisis sanitaria, y menos condiciones habrá para reactivar las clases presenciales, las reuniones sociales, eventos deportivos y grandes congregaciones, lo cual terminará ampliando el aislamiento de los menores y de los ancianos.

Que los niños no vayan a la escuela repercute en su madurez y formación, igual que los adultos mayores sigan aislados en sus hogares, así que tenemos que contribuir todos a bajar la estadística de casos y muertes, porque hay un circulo vicioso: entre más nos relajemos, más prolongamos la curva de contagios y más serán las dificultades en un futuro, para que los niños y adultos mayores puedan volver a su normalidad. Si seguimos desafiando a la pandemia, además de exponernos, no estamos ayudando tampoco al personal de Salud. Ellos también tienen derecho a que la normalidad vuelva a sus vidas. ¿O no?

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