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Opinión

Elección en Morena

 PUNTO DE VISTA

Por Teresa Guerra

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MORENA VS MORENA. No cabe duda de que el poder marea y, en muchas ocasiones, pervierte. Sea del color que sea y en cualquier país, hombres y mujeres empoderados pierden piso, desarrollan ambición de poder y de fortuna. El poder es como el dinero, entre más tienes, más deseas tener. Se vuelve adicción y, en el caso de Morena, algunos habiendo probado “el fruto envenenado del poder”, quieren tener más e intentarán no soltar el cargo.

Con motivo de elección de la presidencia nacional de Morena, que finalmente se definirá por encuesta abierta que aplicará el INE, porque así lo resolvió el Tribunal Electoral, se anotaron más de 100 aspirantes, siendo que algunos de ellos ni en su barrio los conocen. Fuera de Porfirio Muñoz Ledo, Mario Delgado y Yeidckol Polevnsky, y si acaso Alejandro Rojas y Gibrán Ramírez, ninguno de los demás es conocido, así que la contienda se centrará en los tres primeros y, sobre todo, entre Mario Delgado y Porfirio.

Adentro de Morena hay inconformidad en algunos grupos identificados con Bertha Luján, por el hecho de que no sean los militantes de este partido quienes definan a su directiva, sino que sea encuesta abierta de la ciudadanía; sin embargo, ante los desencuentros al interior, la imposibilidad de que se pusieran de acuerdo las diversas fracciones y por las quejas que se interpusieron ante el órgano electoral, terminó siendo el Tribunal Electoral quien definió el mecanismo de elección del partido gobernante.

Se dice que el grupo de Bertha Luján y Ramírez Cuéllar decidieron abstenerse de participar en la encuesta, por no compartir el mecanismo de elección de la presidencia; no obstante, terminaron aceptándola porque el propio presidente López Obrador se manifestó a favor de la encuesta para definir la directiva. También los trascendidos son que ese grupo apoyará a Porfirio Muñoz Ledo, y no a Mario Delgado, con quien han tenido varios desencuentros, sobre todo en la perspectiva de la sucesión en el 2024, en virtud de que a Mario Delgado se le ve como el representante de las aspiraciones de Marcelo Ebrard para suceder a AMLO, mientras el grupo de Ramírez Cuéllar y Bertha Luján son partidarios de Claudia Sheinbaum como posible candidata presidencial.

Ya desde ahorita se desoja la margarita, viendo al futuro y proyectando posibles sucesores de AMLO; igualmente, en lo que respecta a la elección del 2021, las piezas se acomodan buscando cada quien asegurar sus espacios de poder y ampliarlos en la próximas contienda, donde se renovarán las 500 diputaciones federales, 15 gubernaturas y más de 20 mil cargos de elección en los estados. ¿O no? 

ELECCIÓN EN SINALOA. En el caso de Sinaloa, legisladores federales y alcaldes de Morena también se han apuntado aspirando a la candidatura de gobernador; lo paradójico es que algunas y algunos tienen tan malas cuentas que brindar a la ciudadanía, y aún así creen que pueden aspirar al máximo cargo en la entidad.

Es ambición de poder, más que posibilidad real, porque Morena, a diferencia del 2018, en el 2021 no puede arriesgarse a perder con candidatos y candidatas impopulares.

AMLO no irá en la boleta y no podrá, como en la elección pasada, hacer que ganen aspirantes sin popularidad y desconocidos. ¿O no?

En Sinaloa, será por la campaña que permanentemente hace el gobernador o quizá por las malas cuentas de algunos alcaldes de la 4T, el PRI sigue teniendo un nicho importante de votantes; y si no cuidan en Morena los perfiles de sus candidatos, les pueden dar sorpresas. ¿Será?

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