Opinión

Golpes y renuncias

PUNTO DE VISTA

Por  Teresa Guerra

SACUDIDA EN HACIENDA. La renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, sacudió al Gobierno de AMLO, aún cuando inmediatamente el presidente trató (y logró) atenuar los efectos, porque inmediatamente el nerviosismo en los mercados se hizo presente y perdió ligeramente valor el peso frente al dólar, recuperándose al conocerse el nombramiento de Arturo Herrera, que devolvió certidumbre y tranquilidad en el mundo financiero. 

Sin embargo, la renuncia de Urzúa se convirtió en denuncia desde adentro del Gobierno y fue hecha por uno de los exfuncionarios más poderosos del gabinete de López Obrador, al poner sobre la mesa tres aspectos que van en contra de la transformación prometida por el nuevo Gobierno: 1) imposición de funcionarios sin el suficiente conocimiento de la Hacienda Pública, 2) influyentismo y conflicto de interés de algunos funcionarios de primer nivel y 3) decisiones en materia económica sin el suficiente sustento.

La renuncia-denuncia de Urzúa ha generado toda una serie de reacciones: desde descalificaciones de quienes antaño alababan sus altos conocimientos en economía, aplausos por sus familiares y cercanos, reconocimiento de anteriores detractores, el uso de su renuncia por los adversarios y críticos del Gobierno, cuestionamientos de sus excompañeros y supuestos amigos en el gabinete, entre otros.

Según se dice, el destinatario de sus críticas es Alfonso Romo, jefe de la oficina de la Presidencia, a quien se atribuye el “conflicto de interés”, porque continúa como empresario haciendo negocios, a la par que como jefe de la oficina del presidente le propone a funcionarios de alto nivel en el SAT, Hacienda, en los bancos de desarrollo, entre otras dependencias que tienen relación directa con su desempeño como inversionista.

Lo paradójico es que Carlos Urzúa acompañó a AMLO desde la campaña del 2000, cuando López Obrador era candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue su secretario de Finanzas hasta 2003 (de donde renunció y posteriormente fue sucedido por Arturo Herrera, el mismo que hoy lo sustituye en Hacienda), mientras que Alfonso Romo en esas fechas anduvo activamente en la campaña de Vicente Fox, a quien acompañó en su proyecto, cuestionando duramente (en ese tiempo) a López Obrador. Sin embargo, Romo hoy pudo más que Urzúa, en su ascendencia e influencia con el presidente. Así es la política (o los políticos) y así de contradictorias son algunas cosas en la vida. ¿O no?

GOLPE DE ESTADO EN B.C. El acuerdo del Congreso de Baja California para ampliar el periodo para el cual fue electo el futuro gobernador Jaime Bonilla es grave y alarmante, porque genera un pésimo precedente en la vida política del país, literalmente convierte al Congreso en un poder golpista que se antepone a la voluntad popular.

Jaime Bonilla fue votado y electo para desempeñarse por dos años, porque antes de la elección el Congreso acordó una etapa de transición, a fin de empalmar las fechas con la elección de 2021, acortando el tiempo del futuro gobernador. Así aceptó Bonilla postularse y someterse a la votación en las urnas. Sin embargo, una vez que fue electo, le pareció muy poco el tiempo que duraría en el cargo y, bajo las mismas mañas de los gobiernos del PRI-AN, se dio a la tarea de comprar a sus contrarios, a los diputados del PAN que son mayoría en aquella entidad, logrando de esa manera que el Congreso de B.C. ampliara su periodo. Lo grave es que Jaime Bonilla fue candidato de Morena, el partido que prometió hacer la diferencia y la transformación en el país. ¿O no?