Opinión

Simulación en atención del nuevo HGC

PUNTO DE VISTA

Por  Teresa Guerra

GRAVE SIMULACIÓN. Es vergonzoso que tanto el Gobierno federal como el estatal, en plena pandemia y ante la mayor crisis de salud que se haya vivido en las últimas décadas, estén simulado con la operación de un nuevo Hospital General en Culiacán, que supuestamente es manejado por la Marina y está especializado en atención de pacientes con COVID-19. Sin embargo, a la fecha, en los momentos más críticos de cifras de contagio y muerte por coronavirus, y después de meses de estar esperando la operación del nuevo hospital, que funcionaría con recursos de Insabi, el nuevo nosocomio no cuenta con Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), por lo cual no puede recibir a pacientes graves, y casi a ninguno que requiera hospitalización, porque además de que solo cuenta con 30 camas, un paciente que requiere oxígeno puede evolucionar a condición crítica, y el nuevo hospital no cuenta aún con el equipo para atenderlos.

Se sabe de varios casos donde el nuevo Hospital General ha rechazado a los pacientes de coronavirus porque se puede complicar la condición del paciente, y ellos únicamente atienden a enfermos no graves. ¿Qué tipo de hospital es ese?, ¿o es nomás parapeto y elefante blanco?

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Es muy grave también que en el estado de Sinaloa (y en otras entidades) se abandone a su suerte a los pacientes de coronavirus, sin darles apoyo para gastos de medicamentos ni en pago de hospital; las familias, además del pesar por la gravedad de sus familiares, deben penar por los altos costos de hospital y medicinas. Además, el IMSS y el Issste se quedaron sin insumos y sin personal suficiente; en esta semana, varios derechohabientes del IMSS fueron rechazados en su atención porque se acabó el oxígeno y los insumos para garantizar la atención y vida de los pacientes contagiados por coronavirus. No es casual que la mayor estadística de letalidad por COVID-19 en la entidad esté en las instituciones de seguridad social como IMSS e Issste, ya que no cuentan con insumos ni los medicamentos que se requieren.

Aparte, es conocido también que ni el Gobierno del estado ni el federal, a pesar de que declararon al Hospital Civil de Culiacán como hospital COVID-19, y se tomaron la foto para ello, no le otorgaron a esa institución los apoyos y requerimientos para garantizar la atención debida a los pacientes, por ello, los familiares son los que deben asumir los costos de hospital y compras de insumos y medicamentos, que, por cierto, son muy caros.

Hasta hoy, los gobernantes se hacen como que no ven; que, aparte de la pena de tener a un familiar enfermo y en riesgo de muerte, las personas tienen que andar pidiendo préstamos y empeñando lo que puedan para poder atenderse.

Según, la esperanza de la atención gratuita para enfermos de coronavirus era que el Hospital General empezara a funcionar, pero, ¡oh desilusión!, no recibe pacientes graves. Es decir, casi se queda en la atención ambulatoria, lo cual significa que no debiera llamársele hospital, y lo peor es que la Marina se preste también a esa simulación del elefante blanco que es el nuevo Hospital General. ¿O no?

NI PARA GASTOS FUNERARIOS. Otra promesa incumplida es el apoyo a los familiares de fallecidos por COVID-19 con los gastos de la incineración. Se dijo correrían a cargo del Gobierno, y no se les da; al revés, si las familias no tienen dinero, en los hospitales ni los cuerpos les quieren entregar. Grave es la situación.

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