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Opinión

Videoescándalos en pandemia

PUNTO DE VISTA

Por Teresa Guerra

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VIDEOESCÁNDALOS. La corrupción en México es un mal endémico, es uno de los flagelos que más se rechaza por la ciudadanía. Miles de políticos en México se han enriquecido al amparo del poder, han hecho tráfico de influencias, crean sus propios negocios para ser proveedores de sus Gobiernos, cobran “moches” por los contratos y obras que se asignan, usan el poder político para lucrar y enriquecerse; y lo peor del caso es que la mayoría de los actos de corrupción quedan en la impunidad. No se castiga el enriquecimiento ilícito de los gobernantes. Muy pocos han sido juzgados y sentenciados, y a pesar de las reformas constitucionales y legales para combatir la corrupción, ésta sigue reinando y reproduciéndose en el país.

Por ello, cuando AMLO prometió que combatiría de arriba hacia abajo la corrupción y que no se toleraría en ningún área de su Gobierno, la mayoría de los mexicanos abrumadoramente le dio el respaldo; en México hay sed de justicia, hay un clamor social de que el combate a la corrupción sea una realidad y se sancione a quien la practique. Sin embargo, a pesar de que es significativo que se haya abierto la investigación contra Emilio Lozoya, exdirector de Pemex en el Gobierno de Enrique Peña Nieto por el caso de los sobornos de la empresa de Odebrecht para efecto de ser favorecida como contratista de Pemex, llama la atención las formas como se está manejando el caso, de tal manera que Lozoya, siendo un corrupto confeso, está gozando de canonjías a cambio de que declare y exhiba a otros implicados en sus corruptelas.

Se vale, y la ley permite, que un delincuente pacte con la Fiscalía una pena reducida a cambio de su colaboración, como lo está haciendo Lozoya; sin embargo, el mensaje que se está mandando es que la impunidad seguirá reinando en el tema de la corrupción. Aparte, a pesar de que se han filtrado diversos nombres de políticos del PRI y del PAN, ente ellos los expresidentes Felipe Calderón, Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto; de exfuncionarios como Luis Videgaray, José Antonio Meade y Ricardo Anaya, y de otros exsenadores del PAN,  que supuestamente están involucrados en el escándalo de Odebrecht y la reforma energética de Peña Nieto, las formas como se están manejando los videoescándalos y la acusación contra Lozoya e implicados no está cuidando el debido proceso y dan herramientas a los involucrados para que queden sin castigo sus acciones por corruptas que sean.

Pareciera que la apuesta es más a exhibirlos que ha enjuiciarlos, a que tengan una “condena social”, pero no una sentencia condenatoria. Y eso es lamentable, porque entonces significa que la impunidad seguirá permeando en la corrupción de México; aparte, ello es incumplir lo que AMLO prometió, que fue combatir de fondo y en serio la corrupción en el servicio público. ¿O no?

BENEFICIOS POLÍTICOS. Lo que sí es real es que este escándalo de videos de políticos recibiendo fajos de billetes reditúa beneficios políticos al Gobierno de López Obrador, porque confirma el abuso de poder y la corrupción de personajes claves de los Gobiernos del pasado, abona al desprestigio que ya tienen, y aunque no se les sancione por la ley, la sociedad los juzga y los repudia.

El propósito es más político que legal, y al Gobierno federal el tema le viene “como anillo al dedo” en una época donde la pandemia ha dejado miles de hogares enlutados y una crisis económica sin precedentes. ¿Será un distractor?

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