Opinión

Sorpresas y libre expresión

 PUNTO DE VISTA

Por  Teresa Guerra

CON MI AFECTO A DOÑA CHAYITO, MAMÁ DE JAVIER VALDEZ

SORPRESAS. Sorprendió, aunque no tanto, ver de aliado y anfitrión en la campaña para la gubernatura de Morena en Baja California a Jesús Vizcarra Calderón, junto a Jaime Bonilla, el abanderado a la gubernatura en aquella entidad, quien recorrió de la mano del empresario de SuKarne las instalaciones de esa empresa para saludar a sus trabajadores. Vizcarra ya había mostrado que cuenta con amigos y aliados en Morena, una de ellas en particular es la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, de quien Vizcarra se jacta de ser muy cercano, tanto, dicen, que algunos integrantes de Morena le piden apoyo para poder entrevistarse con la dirigente nacional. ¿Será?

Lo real es que en la penúltima visita de López Obrador a Sinaloa recibió a Vizcarra en lo particular. En un hotel de Culiacán posaron ambos junto al gobernador y, según dice el empresario, ha visto un par de veces más a AMLO. Paradójico, ya que antes presumía Vizcarra su cercanía con Enrique Peña Nieto, era invitado en primera fila a ciertos eventos del Gobierno priista en Palacio Nacional, sin embargo, aunque cambien de color y de partido en la Presidencia de la República, no pierde oportunidad el dueño de SuKarne de confirmar que goza de influencias con ciertos dirigentes y candidatos de Morena, y hasta con el propio presidente. ¿Será?

Lo contradictorio es que en Morena algunos se jactan de ser de izquierda, incluso el presidente López Obrador el Día del Maestro instituyó la medalla que lleva el nombre de Othón Salazar, emblemático profesor y luchador social de izquierda, sin embargo, paralelamente a honrar en el Gobierno a luchadores sociales, algunos en el nuevo Gobierno se codean con poderosos hombres de dinero, cuyas fortunas son cuestionadas, con huellas de corrupción y polémica sobre el origen de sus dineros. ¿O no?

No es Vizcarra el que queda mal, sino los de Morena, incluso dicen que en la elección de la candidatura a gobernador en Sinaloa, Vizcarra “meterá cuchara” y que va a influir, toda vez que goza de cercanía con Yeidckol y el presidente. ¿Será?

LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN RIESGO. Ayer asesinaron a otro periodista en el sureste de México, van siete en lo que va del presente Gobierno de López Obrador, y ello es mala señal para el país, porque las democracias y calidad de los Gobiernos también se miden por las condiciones de seguridad para ejercer con libertad el periodismo.

A dos años del asesinato de Javier Valdez aún hay cabos sueltos, no están satisfechos los familiares y compañeros de Javier, que siguen exigiendo justicia y acusan de lentitud en el proceso. Peor aún, se ven retrocesos en la Feadle y en el mecanismo de protección a periodistas.

Si en los Gobiernos del PRI-AN las cosas andaban mal en el ejercicio de la libertad de expresión, con AMLO no se avanza mucho en el tema, menos si lo que prevalece es el prejuicio y el estigma contra periodistas, a los que genérica y frecuentemente se descalifica.

Cierto es que hay medios y comunicadores que han incurrido en prácticas de corrupción, pero no todos están en esa circunstancia y no ayuda un discurso presidencial que señala sin formalizar denuncias y sin procesar a gobernantes corruptos.

Desvalorizar desde la Presidencia el ejercicio crítico periodístico no contribuye a la libre expresión, al contrario, deteriora la democracia, merma la pluralidad, desalienta la crítica y la libertad de expresión. ¿O no?