Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Tiempo de "enderezar entuertos"

En otras ocasiones, en sintonía con prácticamente todos los más prestigiados especialistas en materia electoral del país, he señalado una serie de preocupaciones en torno a las indefiniciones, ambigüedades e inconsistencias de la reforma constitucional en materia electoral que el Congreso de la Unión aprobó en diciembre pasado y hoy atraviesa el periplo de la validación en las legislaturas locales.

Sin embargo, queda claro que detrás de la reforma subyace un amplio consenso político que fue el que permitió su aprobación. Hoy la entrada en vigor en breve de la reforma es inminente y con la misma se están sentando, para bien o para mal, las bases de la organización futura de las elecciones en el país. Es tiempo de mirar hacia delante y aprovechar el escaso tiempo que se nos presenta para tratar de sentar las mejores condiciones reglamentarias y de operación para que la reforma llegue al mejor puerto posible. La recreación de la democracia lo demanda.

Dentro de poco se abrirá la oportunidad para que, a través de la legislación secundaria se solventen imprecisiones, se aclaren dudas, se resuelvan incertidumbres y se trate de paliar los equívocos que se derivan de los cambios constitucionales.

Pero ello implica un ejercicio de una enorme responsabilidad por parte de los actores políticos y de los legisladores federales. Y es que el haber resultado electos de un proceso electoral no produce en automático expertos en materia electoral. Como nunca, resulta indispensable que las voces, las preocupaciones y las recomendaciones de quienes conocen la operación electoral sean escuchadas, entendidas y, ojalá, atendidas.

En las semanas por venir el IFE deberá aceitar los canales de comunicación con los actores políticos para que, por un lado, sus comentarios sean conocidos y escuchados por quienes tendrán la responsabilidad de construir las normas secundarias, pero también para, por otro lado, poner a disposición de los tomadores de esas decisiones toda la experiencia técnica y operativa que a lo largo de más décadas ha acumulado, depurado y perfeccionado y que le ha permitido ser un ancla de la estabilidad política del país. Si queremos acotar los escenarios de riesgo el IFE debe ser escuchado, entendido y atendido con la finalidad de —parafraseando al Quijote— "enderezar entuertos". Sólo que el tiempo hoy es un bien escaso.

Quien piense que la organización de la elección comienza en octubre del año previo de la elección se equivoca. Los programas, procedimientos, actuaciones administrativas, la planeación de una elección comienza mucho antes. Ya desde febrero y marzo deben empezar a tomarse definiciones para la realización exitosa de las elecciones federales y locales de 2015, y eso no puede hacerse sin tener la claridad y la certidumbre que la reforma electoral hoy no permite.

La reforma constitucional plantea una agenda demasiado ambiciosa para poder ser concretada antes del 30 de abril, como lo determina su régimen transitorio. Deben expedirse cuatro leyes generales, modificarse radicalmente el actual Cofipe y procesarse un importante número de leyes secundarias adicionales.

Ello por no hablar de la necesaria modificación de los copiosos reglamentos y lineamientos que la autoridad electoral tendrá que ajustar para hacerlos congruentes con las nuevas normas. Circunstancia que, obviamente, hoy no podemos atacar.

No cumplir en tiempo con los cambios abrirá un peligroso escenario de para las organización de las próximas elecciones. El escenario de tener que organizar elecciones a la luz del nuevo marco constitucional pero teniendo que regirse por las reglas hoy vigentes del Cofipe puede provocar el peor escenario para 2015 en el que los frentes de conflicto y la incertidumbre pueden poner en riesgo a la democracia mexicana.

No es tiempo de tremendismos, pero alertar sobre los riesgos es una responsabilidad ineludible.

Se vienen semanas en las que la palabra de orden debe ser la responsabilidad compartida. Por parte del IFE, además de acompañar el proceso legislativo se tienen que tomar medidas para propiciar una transición institucional del IFE al INE lo más tersa y ordenada posible. Si el IFE cierra bien su ciclo de vida institucional garantizaremos que el INE comience bien el suyo.

Pero también se impone que los partidos políticos, los legisladores y el resto de los actores políticos actúen con total responsabilidad entendiendo el riesgo que el escenario inmediato presenta. De ello depende que esta reforma sirva para consolidar y no para descarrilar a la democracia mexicana.

[email protected]