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Tiempo para la reflexión

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

En medio de la irritación social y especialmente la condena de familiares de una jovencita brutalmente asesinada hace tres meses en Salvador Alvarado a manos de una compañera de escuela, la responsable fue condenada a siete años de prisión por el Tribunal de Justicia para adolescentes.

El suceso que conmocionó a la sociedad sinaloense y dio vuelta al país por las características de saña con el que fue ejecutado puso a prueba lo mismo a las autoridades procuradoras de la ley, como de los administradores de la misma que ayer cerraron el terrible episodio criminal, dictando la sentencia, en un caso inusual de justicia rápida y expedita.

Ciertamente la condena de siete años que recibió la menor homicida, podría calificarse de extremadamente benigna en comparación a la gravedad del delito cometido.

Sin embargo, el juzgador sólo se atuvo a la ley, dándole una pena de siete años, debido a su calidad de menor de edad, que es la máxima que establece el Código Penal en la materia.

Obviamente, no obstante que el Tribunal obró ajustado a la ley, el castigo dictado es calificado como una ofensa por familiares y amigos de la jovencita que fue víctima del atroz asesinato, asumiendo que la condena recibida no corresponde al tamaño del daño que infligió la homicida, también menor de edad.

Pero al margen de las consideraciones de tipo legal que obran en contra de los sentimientos de dolor que deja a la familia de Erandy, aquí lo importante es que la sociedad haga un alto y reflexione sobre el por qué, la descomposición juvenil ha llegado al grado de mostrar un absoluto desprecio por la vida de los demás.

En ese sentido, es importante que desde los propios orígenes de la familia, quienes tienen la responsabilidad de la educación de los hijos, tomen conciencia de que algo no está funcionando bien en el seno de muchos hogares y aunque el crimen de Erandy, pudiera ser un hecho aislado, la verdad es que se debe admitir que algo se tiene qué hacer para ir al rescate de los valores y principios del tejido social.