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"Tirar la toalla"

GUASAVE

"Ya la dan por muerta desde hace muchos años, pero la verdad es que tenemos que agradecerle a los Peralta, a los Ley, a los Harp y gente como ellos, que siga viva".

La reflexión es de César González Gómez, historiador de la disciplina del beisbol en México. La plantea ante la periodista Nancy González, de El Financiero, del D.F.

Es de hecho el prólogo de una serie de análisis referidos a la Liga Mexicana de Beisbol, de la que también dice: "No es negocio para empresarios".

A medida que se adentra uno en la entrevista parece leer la historia de Algodoneros, al que bien se aplica la frase lapidaria del experto en la materia del beisbol mexicano.

Dice: "Una palabra describe a la perfección el beisbol: pasión. Sólo así se explica siga vivo, en un mundo donde el deporte profesional sólo existe si es redituable, aunque en este caso no lo sea".

Luego define: "Los empresarios que son amantes del beisbol son los que han comprado o construido equipos y se han encargado de mantenerlos, pese a no ser rentables", repite.

González, aun cuando se refiere en lo general a las complicaciones económicas que resultan de las empresas deportivas que operan en el país, parece retratar vívidamente la actual situación de los Algodoneros.

Expresa: "Aunque parezca un asunto extraño el que un gobierno, estatal -también en este caso local- gaste en esta disciplina sin haber retribución financiera, en realidad es lógico, si se piensa en términos políticos".

Siempre hablando de la Liga Mexicana de Beisbol, González sin embargo sigue dibujando plásticamente a los Algodoneros, cuando manifiesta sin matices:

"Para los gobiernos se trata de una práctica populista, una manera de decir a la gente que apoya al deporte pase lo que pase, de su compromiso por una causa social y por lo mismo no esperan una ganancia monetaria, sino una ganancia política. Es parte de su proselitismo."

Habla con mucha propiedad, como si fuera dueño de equipo, que la manutención de un conjunto "grande" de los que frecuentemente entran a los play-off, es cuantioso.

Ello -subraya- contrasta con los ingresos de taquillas. Da a entender que las gradas llenas no son suficientes para compensar los egresos, refiriéndose a ejemplos de la LM, pero que se acomodan con una gran precisión al caso de Jaime Castro Parra.

A eso, asume, definitivamente no se le puede llamar negocio y por lo tanto cree el especialista en el tema, que los mecenas van a desaparecer poco a poco del beisbol.

A las reflexiones de González Gómez, que se ajustan, sin estar dedicadas, a los Algodoneros, habría que agregar que los Mecenas que menciona, en Guasave, hace rato desaparecieron y si el beisbol hasta ahora ha sobrevivido, no ha sido por cuestión de responsabilidad social, sino estrictamente mercantiles y políticas. Que no dieron resultado, esa es otra historia.

Cuando gente como Jesús Félix, Andrés Sandoval, Alberto Zubiaga, Fausto Pérez, el padre, -el hijo nunca lo fue- Óscar Chávez y Reynaldo Valencia, entre otros, entregaron bártulos, quienes los recibieron, fue con ánimos empresariales.

Lo creían un buen negocio o como fue el caso de Carta Blanca cuando lo adquirió, de una estrategia publicitaria para promocionar su actividad primaria.

Fue algo de lo que muy pronto se arrepintieron y terminaron por tirar la toalla, y mojada para que no se desviara, como igual está a punto de hacerlo Jaime Castro Parra.