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Tiro montado de Millán a favor de Aarón Irízar

SOBRE EL CAMINO...

El exgobernador Juan S. Millán y su entrenado equipo operativo ya lo decidieron sin hacerlo público todavía: el apoyo para la sucesión gubernamental es dirigido a favor del senador Aarón Irízar López y desde ahora se activan los brazos de ma- yor experiencia y oficio político en aras de generar las mejores condiciones de promoción política, cuya finalidad descansa en fortalecer las legítimas y meritorias aspiraciones del legislador sinaloense, con quien se pretende asestar otro manotazo del infaltable millanismo en los asuntos políticos de Sinaloa.

Para darle curso de movilización y promoción política interna al proyecto ya operan en la implementación de estrategias eliminatorias de los adversarios en competencia los millanistas de mayor experiencia en asuntos electorales, como son los casos de los memorables activistas de la grilla sinaloense, José de Jesús Calde- rón Ojeda, Carlos Noé Cota y Joel Hernández Niño, personajes que nacieron en el sexenio de Alfonso G. Calderón y que crecieron al amparo político de Juan S. Millán.

En Sinaloa no se puede hablar de política sin hacer referencia al exgobernante cetemista. Es el único que ha dejado sucesor y que influyó en forma trascendente para la instauración por primera vez de un gobierno opositor al PRI, pero que además se da el lujo de seguir operando con evidente influencia en los procesos electorales del tricolor, prueba de ello es su participación activa como impulsor de las aspiraciones del senador Aarón Irízar, a quien quiere colocar de candidato para reafirmar su fuerza estatal.

Muchos pudieran decir que Juan S. Millán no tiene peso político a nivel nacional. Que sus relaciones en ese rango se han ido agotando, y quizá les asista la razón, pero es innegable que el hábil político de origen rosarense ha logrado construir una estructura política que aunque local es de tal dimensión, que le ha permitido desafiar a los mandos del tricolor, como ocurrió en las anteriores elecciones con su oposición abierta al candidato oficial del PRI para apoyar opciones alternas.

Es cierto que las condiciones y las circunstancias políticas de ahora son diferentes a las que tuvieron origen en el famoso farallona- zo. En esa ocasión histórica el país era gobernado por un panista; es decir, el PRI estaba fuera de Los Pinos y de las decisiones centralistas que se ejercían sin recato al momento de la postulación de un candidato a gobernador, de ahí que Juan S. Millán aprovechó esa coyuntura para influir en un cambio político y no la pensó dos veces para dar el tiro de tres bandas, aunque huelga a decir que las cosas de hoy son distintas.

GOTITAS DE AGUA. Muchos pudieran decir que Juan S. Millán no sólo ha tenido reuniones privadas con su alfil Aarón Irízar para tratar el tema de la sucesión gubernamental. Ciertamente también lo ha hecho con aspirantes de la talla del diputado federal Heri- berto Galindo Quiñones y la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo, pero únicamente para cubrir el requisito de la atención, por- que su verdadero proyecto, su corazón y sus intereses están con la segunda opción de los guamuchilenses, con la diferencia que ahora la decisión saldrá de Los Pinos, lo que prácticamente impediría un nuevo disenso entre el priismo sinaloense como ocurrió en las elecciones anteriores, cuando personajes célebres de la política estatal le dieron la espalda al tricolor para endilgarle la histórica derrota, que ciertamente cambió el esquema a un gabinete plural de corte multicolor, pero con un mando inclinado al origen partidista tradicional, y las elecciones federales del año entrante serán un referente innegable con la inclusión de priistas-malovistas en algunas de las candidaturas.

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