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Tragedia mochitense

LOS MOCHIS

El asesinato de la mochitense Reyna Arcelia Beltrán Ibarra y sus tres hijos menores de edad a manos de su esposo, Osiel Herrera Bustos, ocurrido el pasado fin de semana en Ciudad Juárez, Chihuahua, conmocionó al vecino estado y a la población del municipio de Ahome, sobre todo por la forma en que se desarrolló la tragedia.

La ejecutiva de ventas de una empresa radiofónica y sus hijos Paola, Diana y Osiel fueron asfixiados por Herrera Bustos con una almohada hasta provocarles la muerte.

La tragedia se suscitó en un domicilio ubicado en el fraccionamiento Jardines de San Pablo, donde Reyna Arcelia vivía con sus pequeños hijos tras la separación de Osiel, con quien tenía algunos problemas personales.

Inicialmente se sospechó que la mochitense y sus hijos habían fallecido a causa de inhalación de monóxido de carbono y posteriormente por envenenamiento.

Sin embargo, ambas hipótesis fueron desechadas y las sospechas se dirigieron directamente a Osiel Herrera Bustos, quien finalmente confesó los crímenes de su expareja y sus tres hijos.

La muerte de la mochitense Reyna Arcelia Beltrán Ibarra viene a engrosar la extensa lista de mujeres asesinadas en Chihuahua y este caso se tornó más doloroso debido que el asesino no sólo descargó su ira contra su expareja, sino también contra sus tres hijos menores de edad, a los cuales asesinó de la misma forma.

Los crímenes de mujeres y niños, derivados de problemas entre las parejas, son el pan de cada día en la República, y Sinaloa no escapa a esta situación. El problema se sale de las manos a las autoridades porque el prevenir este tipo de hechos es sumamente difícil. Lo más lamentable de esto es que muchos de los homicidios quedan impunes y los responsables se pasean tranquilamente por las calles, mientras las autoridades permanecen de brazos cruzados.