Opinión

Tragedia normalista

Por: Marco Antonio Berrelleza

En febrero de 1958 los estudiantes normalistas andaban emocionados, participando alegremente en la organización de los festejos del día del Estudiante, que tendrían lugar en el mes de abril, mes de la fundación de la Escuela Normal.

Los estudiantes que postulaban para reina a Xóchitl Galindo Fonseca, el 5 de febrero realizaron una excursión a Angostura con el fin de obtener recursos que les permitiera impulsar con éxito a su candidata.

Durante el regreso, a la media noche, el automóvil en que viajaban se estrelló pereciendo cuatro de sus ocupantes: Xóchitl Galindo Fonseca, Alfredo Miranda Corrales (de Choix), Benjamín Sainz Sainz (El Limoncito) y Gonzalo Quiñónez Quiñónez (de Mocorito).

El profesor Cipriano Obeso Camargo escribió en memoria de los jóvenes normalistas un bello poema:

En lo alto de su esperanza,

/ izada la mente limpia,

/ agitando iban los cuatro

/ el cascabel de su risa.

Fiesta en sus venas inquietas,

/ viajeros de la alegría,

/ pintaban con los colores

/ del arco iris, sus vidas.

Xóchitl, la Reina, (flor náhuatl)

/ sus labios pétalos rojos.

/ Sus tres príncipes vasallos,

/ pétalos negros sus ojos.

Caminos nort-sinaloenses,

/ polvo de patria silente.

/ Callada estaba en acecho

/ con su guadaña la muerte.

Volvieron mudos al nido,

/ el trino helado en sus notas,

/ los pájaros en la fronda

/ palparon sus alas rotas.