Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Opinión

Transformar a la familia

Por: Norma Campos

El contexto en el que se desarrolla una persona es la familia. Por eso, si queremos cambiar al mundo, necesitamos cambiar a la persona; y si queremos cambiar a la persona, tenemos que cambiar a la familia. 

La vida familiar puede verse desde dos perspectivas, como cuando se observa un iceberg. Si solo vemos la punta, lo que sale a la superficie del agua, podremos tener una idea de que eso que vemos es todo el iceberg. Pero si observamos la pieza completa, nos daremos cuenta que lo que vemos no es más que una pequeña parte de una realidad diferente y más grande. Así, la punta del iceberg es como lo que vemos y escuchamos de la familia; el resto, lo más grande, es lo que verdaderamente sucede al interior de la familia. Y cuando no vemos lo que realmente sucede, el rumbo de esa familia puede estar en peligro.

La terapeuta familiar Virginia Satir atendió a personas desde el punto de vista sistémico, es decir, en el contexto de la familia durante años.  Gracias a su experiencia desarrolló un modelo para analizar a las familias desde la perspectiva de su salud emocional. A estas familias les llamó “Familias nutricias” o “Familias conflictivas”. De acuerdo con su enfoque, en una familia conflictiva, a veces, el clima es frío. No hay muestras amistosas o de alegría. El ambiente puede ser muy cortés, pero todos se ven aburridos. Además, el medio se llena de secretos. En la contraparte, sus miembros se ven vitales. El ambiente es relajado y hay armonía entre todos. La gente mira a los demás, no a través de los otros o hacia el suelo. Hablan con voces sonoras y claras, y aún los niños pequeños son abiertos y amistosos.

Quienes están a cargo de una familia son los responsables de la creación de ambientes que desarrollen personas conflictivas o nutricias. Nadie elige vivir en una familia conflictiva. Las familias solo lo aceptan porque no conocen otra forma de convivencia. 

Una familia conflictiva puede transformarse en nutricia: el primer paso para ello es reconocer lo que sucede. Después, quizás haya que perdonarse y tener comprensión por uno mismo, por los errores del pasado. La culpa no sirve; estorba y paraliza. Tomar la decisión de cambiar las situaciones y, finalmente, elegir una manera de iniciar el proceso de cambio.