Opinión

Transporte urbano

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Por: René Figueroa

Si bien es cierto que el sector de inversionistas que tienen la concesión del transporte urbano enfrenta rezagos producto del costo de los energéticos, y por eso es que se les autoriza aumento a las tarifas, en otro extremo de la realidad está la calidad del servicio.

Y vaya que en estos momentos se nota la deficiencia de un servicio que a lo largo de los años no lo ha caracterizado la eficiencia.

Unidades en mal estado, algunas convertidas en chatarra, otras más convertidas en verdaderos "hornos humanos" y las menos con aires acondicionados.

Ese es el servicio que reciben en estos momentos los usuarios que por necesidad tienen que desplazarse de sus domicilios a sus centros de trabajo.

A eso hay que sumarle otras deficiencias, como los horarios, el mal trato de algunos de los choferes y las constantes infracciones.

Todo esto producto de la dejadez de las autoridades de vialidad que no meten presión por diversas causas que suenan a compromisos con los concesionarios del transporte urbano.

Para muchos pagar siete pesos por pasaje puede no ser tanto, pero habría que preguntarle a quienes tienen salarios menores a los 100 pesos.

¿Cuánto gastan los usuarios de sus salarios que perciben? Esa es una pregunta muy ligada a la economía de las familias.

Ahora hay que ver cómo se resuelven otras situaciones, como por ejemplo la eficiencia.

Falta ver cuánto van a cobrar las unidades que tienen aires acondicionados.

Si a los concesionarios no les convencen los incrementos autorizados, a los usuarios seguro es que tampoco, por eso es que muchos se tienen que trasladar a pie desde sus casas a sus centros de trabajo, pues lo que ganan no les alcanza para alimentarse.