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Travesura

SURREALISMO CRUDO

Antes he utilizado este espacio para reírme de la actual moda de bailar cumbia entre un público que años atrás habría denostado este género musical por no tener suficiente distorsión en la guitarra. Pues bien, el pasado miércoles viví algo que no sólo me hizo cambiar la percepción que tenía de esta moda, sino que además me sacó el cholo que llevo en mi corazón y me puso a bailar por puro gusto. Un contratiempo en la logística del DNVR Fest ocasionó que el grupo Sonidero Travesura no se presentara en este festival, sin embargo, días después se anunció que los tijuanenses darían un show en el Peor Para el Sol, un lugar donde por lo general se tocan esas canciones sobre gente que nunca ha tenido sexo (próximamente: la columna en la que dejo de burlarme de la trova). Sonidero Travesura son dos personas, un baterista y un tecladista que suenan durísimo en vivo y arman la fiesta donde se paran, como sucedió esa noche en el centro de Culiacán. Lo interesante de esta agrupación es la manera en que abordan la música guapachosa, con una real vocación de mestizaje de estilos y no nada más quedándose en lo chistoso del asunto, que por cierto yo no lo encuentro por ningún lado. Esa es precisamente la diferencia entre los buenos y los malos grupos de cumbia que tocan para esta generación: los malos quieren dar risa. Lo que hicieron los Travesura en cambio fue sacar el lado primitivo de esta música, esa cadencia que se nota con un acento muy fuerte en los sonidos graves y que pone a bailar a las personas como si alguien les hubiera echado brujería, y esa noche la fórmula fue ganadora: una mezcla de cerveza, baile, calor, hermosas culichis contoneándose y amigos que agarraban el micrófono para improvisar líneas de rap. Por fiestas tan sabrosas como esta creo no acertaron del todo los consultores que calificaron a Culiacán como una de las tres ciudades con peor calidad de vida. Es cierto, aquí no está el mejor transporte público ni los mejores políticos (¿y dónde sí?), pero yo llevaría a los de la consultora Mercer a probar los mariscos y el sushi, a las fiestas y a ver a las mujeres que uno se topa en la calle. Nomás para saber qué pensarían entonces.

@eljavierangulo