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UAS: buscar un juego de suma positiva

POLITEIA

Empecemos con una cosa ya sabida: la Universidad es la más importante de las instituciones de la superestructura. De ahí deriva su autoridad política y moral, el poder del saber que, en no pocos casos, por una incomprensión de su papel y misión social, termina confundiéndose con el saber del poder. De ahí que todo lo que ocurra en su seno debe ser motivo de reflexión y consideración crítica.

Mis dos colaboraciones de la semana pasada versaron sobre el tema de las jubilaciones en la UAS, las resoluciones de la Junta de Conciliación, la polarización que se ha generado a propósito de este crucial asunto, y de la necesidad de encontrar un punto de equilibrio y acuerdo entre las partes, esto es, jubilados y administración, para preservar y proteger los derechos de unos y otros, de tal forma que el diferendo no sólo no termine en un juego de suma cero, sino, a lo mejor es pedir demasiado, en un juego de suma positiva.

Hoy quiero volver al tema, pues hay nuevos elementos a considerar. En primer lugar, el llamado del Consejo Universitario a principios de esta semana a defender el fideicomiso de jubilación para preservar la jubilación dinámica que, como dijo el propio rector Guerra Liera, fue aprobada en la década de los setenta del siglo pasado, "y que en su momento se tuvo la irresponsabilidad de no prever de donde iban a salir los recursos para financiar esta prestación".

Dijo además el rector algo que parece de una obviedad terrible pero que, en un contexto enrarecido como el que desafortunadamente parece envolver la vida universitaria, suena a amenaza para los "moralmente jubilados": la desaparición del fideicomiso terminará por significar la desaparición de la jubilación dinámica. Y digo que tiene mucha razón: puede representar para muchos pan para hoy, pero hambre para mañana.

Entre esos nuevos elementos está la voz del exrector de la institución, Jorge Medina Viedas, quien este jueves, en el suplemento Campus Milenio, explicó que "alargar un problema es agravarlo", es decir, llevar "las cosas a un punto de conflicto que puede tener consecuencias graves para las partes, pero sobre todo, pueden provocar un daño irreparable a la Universidad".

Resolver lo que Medina Viedas llama la paradoja de la Universidad Autónoma de Sinaloa, reclama talento y sensibilidad. Un mecanismo puede ser la propuesta de creación de una comisión mediadora, formada por personas reconocidas por las partes, miembros de la ANUIES, representantes de la sociedad civil y de los poderes institucionales, que haga del diálogo y la tolerancia, los únicos caminos viables para resolver este conflicto.

Está también la voz de Ambrocio Mojardín Heraldez (Noroeste, 10/04), que sobre el tema advierte una "respuesta administrativista con sesgo político al caso", y sostiene que "el tono con que se les ha respondido (a los jubilados) contribuye a generar una atmósfera de choque que aunque se resuelva en los tribunales, dejará secuelas muy negativas para los trabajadores y para la institución".

No se trata de medir fuerzas, ni de que sean muchos o pocos los que defienden o rechazan el fideicomiso. Se trata de que, con inteligencia, todos juntos, cediendo en lo que sea posible y necesario, encuentren una solución compartida.

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