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Opinión

Un Camino sin Retorno

PISTA DE DESPEGUE
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Por: Agustín Galván

Hay una advertencia al inicio de Welcome to New York. En resumen, se nos informa que aunque la película que estamos a punto de ver está inspirada en un hecho real, todo lo que ocurre en ella es ficción.

Indudablemente dicha advertencia fue requerida o por los productores o por la distribuidora previendo alguna posible demanda. El hecho que inspira la película fue la detención del economista y político francés Dominique Strauss-Khan, que el 14 de mayo del 2011 visitaba Nueva York en su papel de presidente del Fondo Monetario Internacional cuando fue acusado por la empleada de un hotel por agresión sexual.

Supongo que todos recordamos la historia: las autoridades norteamericanas detienen al político, en todos los medios aparecen las imágenes del poderoso hombre esposado y demacrado. Luego entran a escena algunos abogados, se informa que Strauss-Khan cumplirá arresto domiciliario y mientras que en los diarios y en la televisión se comienza a escarbar al personaje, la defensa hace pedazos a la demandante. Entonces, el asunto se resuelve fuera de la corte mediante una indemnización económica no precisada con la demandante.

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Obviamente las consecuencias para el político fueron la renuncia tanto a su puesto en el FMI como a sus intenciones para postularse en las elecciones presidenciales de Francia del 2012.

El caso de Strauss-Khan ya fue material para una novela (Karnaval, de Juan Francisco Ferré, ganadora del Premio Herralde de novela en el 2012), además de incontables ensayos y hasta de algunos capítulos en series norteamericanas de corte policiaco-legal como La Ley y el Orden: UVE o The Good Wife, sin embargo el cine extrañamente se había mantenido alejado del tema hasta este 2014, año en el que se estrena Welcome to New York, película que, decíamos, inicia recalcando su papel de ficción con una advertencia escrita.

Lo curioso es que la tal advertencia tendría sentido de no ser Abel Ferrara (Bronx, 1951) el director y co-guionista de la cinta (el otro guionista es Christ Zois): cuando la trama ha llegado a las acusaciones, a la detención y al escándalo, Ferrara dilapida la tal advertencia al utilizar material de las conferencias de prensa reales. La pregunta es ¿Por qué?

Welcome to New York es una película con una agenda, claro. Pero esta no es, como dice el dicho, hacer leña del árbol caído. Gérard Depardieu interpreta a Devereaux, presidente de una poderosa institución financiera europea que llega a Nueva York por cuestiones laborales. Pero que luego de realizar sus movimientos políticos, el poderoso hombre se deja llevar por su gusto por los excesos: prostitutas, drogas, alcohol. Una orgía de 12 horas en su suite que culmina con el propio Devereaux completamente desecho, vestido solo con una bata de hotel, con el rostro hinchado y los ojos enrojecidos que es descubierto en medio de las ruinas de su suite por una mucama de color que ha entrado para limpiar el cuarto.

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Y sin pensárselo, aquel poderoso hombre que ya ha pasado por horas y horas de excesos, ataca a la mujer y sin más enmarca su personal camino sin retorno: el que lleva a la ruina.

Pero decíamos, Welcome to New York no trata en sí de recrear lo sucedido a Dominique Strauss-Khan. La agenda de la cinta va más allá: se vale de ese personaje modelado en el político francés para intentar escupir en lo que personas como él representan: el poder, la corrupción y la disposición de todos los recursos posibles para sus fines. Escupitajo que se se resume en esa inevitable (¿y deseada?) caída.

Una caída que podamos palpar y saborear a pesar de su amargo sabor. Una caída que lamentablemente Ferrara no logra sostener a pesar de lo corrosivo de su acercamiento. Y todo por una necedad: a pesar de la advertencia, de la clara entrega al personaje que realizan Depardieu y el resto de los actores, y a pesar de su propio guión tan lejano al hecho que lo inspira, son esos pequeños y reiterativos guiños a los hechos reales los consiguen el peor de los sabotajes a una cinta: el negar su naturaleza como una ficción.

Pero, a pesar de eso, Welcome to New York es uno de los títulos destacados de este año. Ahora resta esperar para ver qué ha logrado hacer Ferrara con su otra cinta del 2014: Pasolini.

Twitter: @duendecallejero