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Un Hombre de Bien

PISTA DE DESPEGUE

Alguien dijo alguna vez que: para que el mal triunfe basta que los hombres de bien se queden cruzados de brazos. Ese alguien fue Edmund Burke, político y filósofo irlandés al que también se le conoce como el padre del conservadurismo moderno.

La cita de Burke bien puede resumir la premisa con la que el director y guionista inglés John Michael McDonough armó su segundo largometraje: Calvario (2014, Irlanda y Reino Unido), una comedia negra en la que un hombre de bien decide no quedarse cruzado de brazos a pesar de estar en un lugar en el que todo está dispuesto para que el mal triunfe en un pequeño pueblo costero irlandés.

Un desconocido entra en el confesionario de una iglesia y le cuenta al padre James Lavelle (un impresionante Brendan Gleeson) que cuando tenía siete años fue abusado sexualmente por un sacerdote en repetidas ocasiones. Por tal razón, ha decidido matarlo el próximo domingo. Y no lo hará porque el padre James sea un hombre malo, como el que abusó de él, sino porque considera que la única forma de mandar su mensaje a los jefes de la iglesia católica es matando a un sacerdote inocente. Además, su agresor murió hace tiempo.

Aquella confesión no es para pedir perdón, sino para que el padre James aproveche la semana que le queda de vida resolviendo cualquier asunto que no quiera dejar pendiente.

No pensemos que esa escena inicial sirve como prólogo para un thriller en el que aquel sacerdote mueve cielo y tierra para descubrir quién lo ha amenazado (durante la confesión nunca pudo ver de quién se trataba, sólo escuchó su voz). Si queremos ver algo en esa línea, busquemos Yo Confieso de Alfred Hitchcock. Pronto nos queda claro que las palabras de aquel desconocido no son prioridad para el padre James. De hecho, la pregunta más pertinente que podemos hacernos conforme va avanzando el metraje es ¿Qué prioridades tiene el padre James?

Porque lo veremos recorrer las calles del pueblo, hablar con los lugareños sin cuestionarlos. Mejor deja que ellos lo cuestionen a él: ¿Cuál es su verdadera opinión sobre Dios? ¿Y qué opina verdaderamente de su iglesia? ¿Cuál fue la razón por la que se ordenó sacerdote? ¿Es verdad que tiene una hija?

Hablará con un asesino de niños que cumple su condena en la cárcel y que no se arrepiente de nada, también cumplirá el último deseo de un moribundo, investigará una pelea doméstica, charlará con un hombre que piensa suicidarse y con un joven que quiere unirse al ejército. Su problemática hija irá a visitarlo y él no perderá el tiempo: buscará hacer las paces con ella por todos esos años en los que no estuvo a su lado, además de convencerla de que el mundo no es un lugar tan malo.

En efecto, Calvario es el relato que da cuenta de la resolución de esos asuntos personales que el padre James no quiere que queden pendientes. A fin de cuentas, sólo le queda una semana de vida ¿Quién querría pasarla cruzado de brazos en un rincón llorando sus miserias o recordando sus glorias?

McDonough ha logrado una parábola en la que un hombre de bien acepta un calvario con tal de lavar los pecados ajenos, sin que eso lo convierta en un mártir. El recio padre James no defiende a la institución que lo cobijó luego de caer en desgracia, tampoco al hombre cuyo sufrimiento lo ha orillado a cometer aquella locura. Él sólo defiende sus propios principios y creencias, porque como dice en un momento de la película: … tanto hablar de pecado y tan poco de virtudes.

Calvario muestra sin tapujos (y hasta con humor) la única forma que tiene un hombre de bien para que eso ya no siga sucediendo.

@duendecallejero