Opinión

Un Pueblo Mágico sin mercado

¡INGENIO Y FIGURA!

Por  Filiberto Inzunza

Mocoritón Viejo, Pueblo Mágico, se le quitó por medio de esa magia, su mercado municipal. Alguien tuvo la ocurrencia de derruir todo su entorno y convertirlo en la Plaza de los Tres Grandes. Ahí estaba ubicado anteriormente el populoso mercado de la también llamada Atenas de Sinaloa. Estas mañanas decembrinas y todas las del año eran una romería en los abastos de carne, las fruterías y la gente que acostumbraba su atole de pinole caliente de doña Juana, esposa del Zanquirro. Ir al abarrote de Beto Bon o su hermano Pepe. Las verduras de la Pocha y El Cachorón. También con don Claudio, Pedro Bitoques o Chayo El Cuervo. Comprar pan con don Rosendo, o irse al café y su desayuno con doña Evarista o doña Delfina. Pedir carne sin nervio con Pilo, don Sinforoso, Juan Miguel, Pedrito Angulo o don Agapito Medina. Platicar con Pancho El Churro, Chale Cota o doña Benita. Visitar a doña Virginia, El Chapo Pato, Joaquín Amarillas o don Angelito.

Colofón. Y a propósito de vonchas, sojurus, birriondikis, -traducción- “Ese amor que tanto quieres y tanto extrañas”. ¡Ai´sí! Irte también a contar mentiras con Chocho, Luis El Pando o Juliancito Verdugo. Acercarte a conversar con Juan Rosas o doña María. Y comprarle cacahuates a don Copio y pedirle a la Luz de la Evarista unos racimos de rábanos. Lo mismo que platicar sabroso con Mon Velázquez o Reyes Inzunza en sus tiendas de ropa y calzado. ¡Eso era un mercado fabuloso!

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