Opinión

Un cuarto testimonio

BANDERA

Por  Rodolfo Peña Farbel

Un cuarto testimonio(Imagen ilustrativa/ Pixabay)

Un cuarto testimonio | Imagen ilustrativa/ Pixabay

Transcribí antes las revelaciones condenatorias de tres arrepentidos en contra de: el comunismo, los Testigos de Jehová y de la mafia de las corporaciones transnacionales y el gobierno de Estados Unidos para el dominio mundial (con el poyo de Wall Street), denunciando la perversidad terrible de esas entidades. Pero recordé un CUARTO TESTIMONIO, del señor Pablo Rosen, que en su libro SATÁN Y CIA, acusa a la masonería de ser secta satánica y, como tal, muy perversa, dañina y engañadora, lo cual describe muy detalladamente. Dice el señor Rosen (de Bélgica):

“Pocos conocen a fondo los abominables misterios de la Francmasonería. El hombre honrado que siquiera los hubiera sospechado se habría apresurado, aún a costa de su reposo y seguridad, a entregarlos a la reprobación y a la vindicta públicas. ¡Qué bien se comprenden el alcance de los terribles juramentos que acompañan las iniciaciones desde el grado de aprendiz hasta el treinta y tres! Todo masón es un necio o un perverso; todo cliente obstinado de las Logias es un miserable o un tonto. Este libro está destinado a ellos y también a los que se llaman ateos o librepensadores y a todos a quienes arrastra la corriente materialista, el escepticismo filosófico y la indiferencia práctica”.

Todo lo dicho por Rosen explica perfectamente la Historia de México a partir del derrocamiento y fusilamiento de Agustín de Iturbide en 1823, momento en el que, contra la Ley y la Razón, la masonería se apoderó de México, precisamente bajo la dirección e intervención directo de EUA y sus Logias de Nueva Orleans, Charleston y Nueva York, anulando nuestra Independencia y cayendo bajo la dependencia asfixiante de los Estados Unidos, gracias a la descastada traición masónica desmexicanizadora.