Opinión

Un error afortunado

HOY EN LA HISTORIA

Por  José Martínez Colín

Para saber. ¿Por qué Dios no acaba ya el mal? El mundo está marcado por el pecado, dice el Papa Francisco, poblado por gente que sufre, por personas que no se reconcilian, y nos recuerda la parábola de Jesús: el Reino de Dios es como un campo donde el trigo bueno y la cizaña crecen juntos: el peor error sería extirpar las malas hierbas, pues se eliminaría también trigo bueno. Además, no se le daría tiempo al pecador de convertirse.         

Para pensar. Dios sabe más y tiene sus tiempos, valiéndose incluso de nuestros errores, como la siguiente historia. En un hospital de Los Ángeles, en Estados Unidos, a la medianoche del 31 de diciembre de 2017, solicitaron al padre Gregorio Hidalgo, conocido como el padre Goyo, que atendiera a una enferma. No era emergencia, pero quería comulgar al fin del año. La encargada de la oficina le escribió la habitación 252. El P. Goyo llegó a la habitación y le dijeron que se estaba muriendo. El sacerdote le preguntó si quería confesarse y le contestó que sí. Tras confesarla, le impartió la unción de los enfermos, y la Eucaristía. Comenta el padre: “fue un momento muy de Dios, era muy bonito llevar a Dios al final del año y la mujer se quedó con paz en el rostro”. Al salir, el P. Goyo se enteró que le habían escrito 252 en vez de 272: “Me pareció más bonito. Que Dios haya usado un error mío para algo tan maravilloso: abrirle las puertas del cielo. El mejor error que he cometido. Que nos dejemos usar por Dios. ¡Gracias a Dios por usar mis errores!”. La señora falleció a las dos horas.    

Para vivir. En su reflexión sobre el “Padre nuestro”, el Papa Francisco invitó a pedir “venga a nosotros tu Reino” que es como decir: ¡Padre, te necesitamos!, ¡Jesús te necesitamos!, pues muchos viven con el corazón cerrado.