Opinión

Un grito, ¡chafa!

Por: Guadalupe Loaeza

Con cierta ilusión, el lunes 15 de septiembre, le sugerí a Enrique que viéramos "El Grito" en la tele. Después de escuchar el Himno y de ver en el balcón de Palacio Nacional al presidente Peña Nieto muy serio, con la banda presidencial sobre el pecho, acompañado de su mujer, quien por cierto iba guapísima con un vestido fucsia y negro, empezó la trasmisión del Canal de las Estrellas más chafa que jamás haya visto a lo largo de muchos años. Con un fondo verde pulquería y unas iniciales horribles iluminadas como de feria de pueblo que decían "FMX", de pronto aparecieron dos recuadritos de los cuales no se apreciaba nada. Lo peor eran los conductores que narraban la fiesta desde el DF y varios estados de la República. A todos los vi muy provincianos, mal vestidos, mal informados ("desde ese balcón de Palacio de la Ciudad de México, dio el grito Miguel Hidalgo"), diciendo puros lugares comunes ("estamos felices y nos sentimos orgullosamente mexicanos"). Todo lo decían a ¡gritos! A ellos, les salían hasta "gallos", y a ellas, con el típico "look" de telenovela, se les escuchaba con voz de pito. Todo era ¡chafa y cursi! Preferí apagar la televisión. "No tenemos remedio", nos dijimos al mismo tiempo Enrique y yo, antes de dormirnos.

No fui la única que tuvo esa percepción. Al otro día recibí un correo de mi amigo José Iturriaga, el cual, con su autorización, me permito transcribir íntegramente, porque además de coincidir cien por ciento, está muy bien escrito.

"Querida Guadalupe:

En caso de que no hayas presenciado El Grito desde algún balcón de Palacio Nacional (lo que habría sido una grave omisión del equipo del presidente), quizá lo habrás visto por televisión, como Silvia y yo, desde casa. Si lo viste por el canal dos, ignora estas líneas, si no, déjame platicarte.

Si el joven Azcárraga viera la tele (la suya, y en concreto el canal dos) de seguro que ahorita ya hubiera corrido a los responsables de una dizque 'Fiesta Mexicana'. Eso sí, presentadores a cual más: una pareja en el Zócalo, otra en El Ángel, otra arriba del Ayuntamiento y otra más adentro de Palacio Nacional. Pero enseguida del momento cumbre, ese en el que a todos los mexicanos se nos olvidan las diferencias políticas y nos emocionamos con la emulación del Grito del padre Hidalgo, los 'técnicos' de Televisa metieron las cuatro.

En lugar de dejarnos disfrutar, a pantalla completa, los fuegos artificiales y alternar con otras tomas (la gente boquiabierta viendo el espectáculo, el presidente y su familia departiendo, otros ángulos de la pirotecnia), esos técnicos de rancho decidieron poner dos 'ventanitas' simultáneas en la pantalla sobre un gran fondo fijo que decía (¡súper imaginativos!): 'Fiesta Mexicana'. O sea que tenías dos imágenes al mismo tiempo, pequeñísimas, de menos de un cuarto de pantalla cada una, y el resto, más de la mitad, un ¿anuncio? sin sentido. De repente, sólo por unos segundos, sí veías alguna imagen completa, pero era la excepción.

Y otra cosa. Uno de los atractivos (morbosos o sanos) de la emisión del Grito es ver al presidente y su familia, lo cual ahora fue mínimo, a veces de espaldas y jamás en acercamientos. Incluso cuando de pronto se vio un close up de él y su esposa, antes de un segundo ya lo habían quitado; fue muy notorio.

Si las instrucciones de evitar imágenes cercanas del grupo familiar presidencial fueron de la Presidencia, ¡qué tontos! Pocos presidentes como Peña Nieto (al margen de las cuestiones políticas) y su esposa despiertan mayor simpatía entre el pueblo, por jóvenes, por guapos, por elegantes. Si se tratara del presidente Díaz Ordaz, que era muy feo y además malencarado, se comprendería semejante 'instrucción' a Televisa, pero una familia tan atractiva y fotogénica como la de Peña Nieto (olvidando proles y demás), y con niños, que siempre endulzan con su presencia, fue un error no sacarla al aire mucho más, con acercamientos y detalles de los hijos. La señora estaba guapísima.

Pero si no hubo 'línea' a Televisa, si fue decisión de sus propios técnicos no sacar y de cerca a la familia presidencial, entonces son doblemente burros. Le hicieron un desfavor al presidente (¿habrá sido a propósito?) y a ellos mismos, pues su programa hubiera gustado mucho más.

En fin, mi querida Guadalupe, que hasta en cosas nimias la gente (técnicos o burócratas) es tímida, pueblerina y le falta espíritu cosmopolita. Lo no nimio es otra cosa y de ello no estoy hablando ahora.

Te abrazo con afecto,

José Iturriaga".

En otras palabras, millones de mexicanos aquí y en el extranjero, vieron, por culpa de Televisa, un Grito, ¡chafa!

Dato anexo a firma:

gloaezatovar@yahoo.com