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Un pasado que no se puede olvidar

NUESTRA OPINIÓN GUAMÚCHIL

Cuando se habla de la lepra, rápidamente nuestros pensamientos se remontan a nuestros antepasados, cuando las personas que padecían esta enfermedad era tratados peor que un animal, la sociedad los relegaba, la familia los rechazaba, su físico se desfiguraba y eran constantemente señalados y discriminados, la enfermedad comía cada parte de su piel y en esos momentos la lepra era sumamente contagiosa porque no existía un tratamiento para acabar con ella, situación que causó muchas muertes en diferentes parte del mundo.

En pleno siglo XXI, este problema sigue siendo parte de nuestra vida, ya que los expertos no han podido erradicar por completo este padecimiento, pues es considerada como un problema de salud pública el cual sigue afectando a miles de personas en el mundo.

Para ir muy lejos, en la región del Évora y San Ignacio, ocupan en Sinaloa los primeros lugares de enfermos con lepra, que a pesar de que la situación no es tan critica o grave sigue siendo estigmatizada y poco aceptada por la sociedad, Actualmente se sabe que la lepra no es tan contagiosa si se tiene un tratamiento adecuado, el verdadero problema radica cuando las personas no son tratadas y tienen contacto prolongado con otras personas, es ahí cuando se puede generar un contagio.

Cuando una persona sufre está padecimiento comienza a tener manchas blanquecinas en la piel, principalmente en piernas, manos y el tronco humano, con el paso del tiempo estas zonas puedan volverse anestésicas y de no tratarse adecuadamente puede perder trozos de piel.

Sin embargo las autoridades de salud siguen trabajando para poder controlar y evitar al cien por ciento esta milenaria enfermedad que ha causado impacto alrededor del mundo.