Opinión

Un problemón

BAJO LA LUPA
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Por: Arturo Brizio Carter

Siempre he creído que el papel del director técnico en el futbol es un tema sobredimensionado. Hay otros deportes, como el beisbol o el futbol americano donde, si no hay coach, nomás no hay forma de funcionar y por ende, conseguir resultados positivos.

Por supuesto que el entrenador en nuestro bello deporte tiene que poseer las bases mínimas de conocimiento en cuanto al parado del equipo, recorrido de líneas y visualización de la estrategia, pero lo más importante, un gran liderazgo.

A lo largo de la historia, no sólo en México sino a nivel mundial, ha habido equipos que han sido campeones a pesar del técnico, lo que demuestra que muchas veces solo le hacen al cuento.

Últimamente les ha dado a muchos de ellos por querer robarse el show, con actitudes de cretinos, payasadas en el área técnica y una constante falta de respeto a las decisiones arbitrales.

Los medios de comunicación tenemos mucha culpa en esta situación; constantemente nos referimos a equis equipo como el Madrid de Mourinho, los Pumas de Hugo, el cuadro del "Piojo" o el América de Mohamed, como si ellos fueran los propietarios de la plantilla, olvidando que los que verdaderamente son los estrellas de este espectáculo, son los jugadores.

Esto viene a cuento luego de escuchar las desafortunadas declaraciones del "káiser" José Luis Trejo, director técnico de los Pumas, al afirmar que jugar contra un rival que se queda con 10 jugadores es más difícil que hacerlo contra 11.

Las palabras de mi estimado y respetado entrenador auriazul me hicieron recordar las que en otro tiempo vertió otro conspicuo representante de esta rama del futbol al decir que el 2 a 0 era el marcador más peligroso. Inmediatamente un colega suyo le contestó: Pues déjame salir a la cancha ganando por esa diferencia y a ver quién me la quita.

Pumas pierde por segunda semana consecutiva ante un rival en inferioridad numérica. Eso de suyo es grave pero que además el rival en desventaja te camine por encima, es algo totalmente inadmisible.

Ahora sí que para eso está el entrenador, es decir, ajustar la táctica para abrir el ostión que suele plantear el equipo que se queda con menos jugadores en la cancha y para eso sirve el trabajo en la semana.

Si con un hombre más, Pumas siguió jugando con dos contenciones fijos como Martín Romagnoli y Leandro Augusto, pues vaya que en la banca hay una bronca y se traduce en no saber cómo desenredar la madeja.

Universidad es un equipo que se ha desdibujado desde hace ya varios años. Las fuerzas básicas son un mito y abundan en el cuadro titular los extranjeros, naturalizados y veteranos. Quizá la calificación a la liguilla del torneo pasado sólo haya servido para poner una cortina de humo a este verdadero problemón: La falta de identidad desde el alto mando puma.