Opinión

Un sueño y otro

SURREALISMO CRUDO
Avatar del

Por: Javier Angulo

Raúl Velasco me obliga a cortarle las uñas a mordidas, mientras me explica por qué hay personas que tienen árboles de guayabas en sus casas y no se pueden comer la fruta sin poner cara de disgusto. Al terminar, salgo a correr por una avenida larguísima que pronto se convierte en un desierto con dunas enormes. A lo lejos alcanzo a ver una camioneta color naranja que viene hacia mí, se detiene a mi lado y el conductor me dice "súbete, ya no hay tiempo": es el hermano de un amigo que conocí en la prepa. Me subo y volteo para atrás. En la caja vienen sentados Gary Oldman, Gary Coleman y Gary Numan. Se entretienen tirando dados y acariciando a un cachorro pastor alemán. Alguien me llama por teléfono. Contesto. Es una exnovia que pretende hacerme la vida imposible. "Les voy a contar todo", amenaza y entro en pánico: me aterra la idea de que mis papás lleguen a enterarse que si yo fuera un superhéroe, me gustaría ser el Dr. Manhattan. "Vete a lavar arenques", respondo por alguna razón que todavía no puedo descifrar. El hermano de mi amigo se estaciona afuera de un parque, bajamos de la camioneta y nos acercamos a una mesa en la que varias personas se disponen a comer. Busco caras conocidas y encuentro a mi tío Chito, quien me dice "saluda a tu tío" y señala a otro tío Chito que acaba de llegar a la reunión. Está duplicado. Me voy porque se me hace tarde para entrar a clases y llego al colegio donde cursé la primaria. En el salón hay una tele y abajo de la tele hay un Nintendo, mis compañeros quieren jugar al Contra pero no logran echarlo a andar por más que le soplan y le pegan al cartucho. Al fondo del salón está Sabel, la morenaza que bailaba en La Hora Pico cuando hacían corte para ir a comerciales. Se quita la ropa lentamente y yo no me quiero perder la acción pero batallo mucho, algo me obliga a entrecerrar los ojos como si tratara de mirar directamente al sol. Despierto y estoy atado a la cama, la señora de la tiendita está frente a mí con cuchillo y tenedor en mano. Se pasa la lengua por los labios. Despierto otra vez y presiono el botón del despertador para que vuelva a sonar diez minutos más tarde. Hoy va a ser un buen día.

Twitter: @eljavierangulo