Opinión

Un volado la Consulta Popular sobre la reforma energética

JUEGOS DE PODER

Por: Leo Zuckermann

Imagine usted que, después de mucho trabajo, logra uno de los grandes objetivos de su vida: tener un millón de dólares en su cuenta de ahorros. Ya está lista su herencia. Muy satisfecho, está festejando que cumplió con la promesa que le hizo a sus herederos, cuando de pronto llega su competidor, quien piensa que usted no debió de haber amasado dicha fortuna, que es injusto y hasta inmoral que tenga tal cantidad de dinero. Su competidor le hace la siguiente propuesta: "vamos a echar un volado, si tú ganas, yo te doy otro millón de dólares, así que tendrás dos, pero si tú pierdes, entonces yo me quedo con tu millón y tú te quedas con cero". Es una apuesta de doble o nada de su patrimonio. ¿Aceptaría usted el volado?

Desde luego que no. Sólo un ludópata puede aceptar una locura de este tipo. Ningún ser racional arriesgaría todo su capital en un volado, aunque en menos de un segundo, con una probabilidad de 50%, pueda duplicar su dinero. Pues así es la decisión del presidente Peña sobre la Consulta Popular de la reforma energética.

Si la acepta, y la gana, la reforma adquiriría una enorme legitimidad. Mucha más de la que ya tiene. Aparte del apoyo de los votos en el Congreso, que son los que cuentan en una democracia representativa como la nuestra, la Reforma ahora contaría con el aval de la mayoría de la población en las urnas. Sería como tener dos millones en lugar de uno. De ganar la Consulta, las críticas de la izquierda se acallarían, aunque también es previsible que el ala lopezobradorista, fiel a su tradición, se quejaría de algún tipo de fraude electoral.

Pero, ojo, que igual se pierde la Consulta, lo cual sería un desastre para el Presidente: de la noche a la mañana se evaporaría su gran logro, por lo que ha trabajado tan arduamente durante casi dos años. Sería como quedarse sin un clavo cuando ya tenía el millón. De tener una reforma en la bolsa, que los últimos tres presidentes (Zedillo, Fox y Calderón) han tratado de sacar adelante y han fracasado, pasaría a no contar con nada. ¿Por qué Peña se arriesgaría de esta forma?

Dicen los que están a favor de la Consulta Popular que ésta se puede ganar. A lo mejor. Pero también se podría perder. Hoy las encuestas son poco claras del apoyo real que tiene la reforma energética entre la población. La respuesta varía dependiendo de lo que se pregunte.

De aceptar la Consulta, Peña convertiría la elección del 2015 en un referéndum sobre la principal reforma de su gobierno. El presidente tendría que salir a hacer campaña a favor. En el bando opuesto tendría nada menos que a Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. La elección intermedia se personalizaría y polarizaría. El enfrentamiento sería una delicia mediática pero una pesadilla para el gobierno actual. Con el riesgo de que, si comete algún error comunicativo en el camino, condenaría a la Reforma Energética a la pena capital quedándose, así, el Presidente chiflando en la loma.

No veo por qué Peña tendría que aceptar jugarse en un volado su gran logro. La reforma que hoy será promulgada ya es una hazaña histórica. Le ha costado mucho esfuerzo al actual gobierno quien ha accedido a varias cosas en la mesa de negociación y subordinado temas torales para sacarla adelante. Se trata de una reforma que, de implementarse bien, podría convertirse en un cambio estructural del tamaño del Tratado de Libre Comercio de América Latina. Francamente no veo por qué el presidente y su partido, el PRI, aceptarían el reto de ponerla a consideración en una Consulta Popular.

Yo más bien creo que la van a rechazar y hacer todo lo posible para que no se lleve a cabo. Primero van a alegar en la Suprema Corte de Justicia que no puede haber Consulta Popular cuando se trata de reformas a la Constitución. Pienso que la Corte les va a dar la razón legal. La izquierda, entonces, convocará a una Consulta relacionada con las leyes reglamentarias. El gobierno y el PRI argumentarán, entonces, que tampoco puede haber Consulta Popular porque se trata de un tema relacionado con los ingresos del Estado; van a utilizar todas las armas en su arsenal jurídico y político para convencer a los ministros de la Suprema Corte que es el caso con la reforma energética. Creo que, al final, la Corte se pondrá del lado del gobierno y no habrá Consulta Popular en 2015 sobre este tema. Y es lo que más le conviene al presidente Peña porque ningún ser racional apuesta su patrimonio en un volado.

Twitter: @leozuckermann